Lector apacible y bucólico, hombre de bien, discreto y sano, tira este blog Saturniano Pero si sabes contemplar, espantarte, los abismos, lee y aprenderás a amar. Alma que vas buscando abrigo y sufres mis dolores mismos, ¡apiádate!... si no te maldigo. (Baudelaire)
miércoles, junio 30, 2004
Lunática
Hoy me quedé pensando en los sucesos desalunares y me surgió el siguient interrogant, ¿Y si en realidad me desanulé?
Meditancias al copás del 2x4
Cada vez que voy a ver a una orquesta de tango, pienso en postear una crítica, bah! Una apreciación, después. Y nunca lo hago.
Pero este es el mejor momento, anque todas mis ideas quedaron en el efímero momento de la audición, y hoy no tuve un día de lo más inspirado al respecto, porque fue un momento más introspectivo, que pasivo; que es lo que cierta música requiere.
Mientras miraba al director de la orquesta (Orquesta Escuela, Emilio Balcarce), además de toda la ternura uqe me produjo, me hizo ver que la dirección es una de las formas de insertar la música en el espacio. Quitando, por supuesto, los movimientos del músico. Es como una mediatización entre el público -pasivo- y los músicos -activos, pero inmersos en un mundo diferente. Se mueven, pero en otra dimensión-.
La otra forma de espacializar la musica es el baile. Por ejemplo, hoy vi caminar a un hombre y supe que bailaba.
El baile tiene que ver con otras cosas además de la musicalidad. porque es la musicalidad aplicada. A la vida. Cada movimiento del bailarín es danza.
Es como si el baile tuviera otras repercusiones, como si fuera una forma de ser. La gente uqe baila se entrega de otra manera poruqe puede manejar su cuerpo, darle órdenes claras que el cuerpo obedece. No que rechaza y no responde. El cuerpo del bailarín, responde. Es una instancia de dominio personal más grande. Y creo uqe cuando alguien consigue dominar su cuerpo para entregarlo a los vaivenes de una música, no necesita contenerlo en otras cosas. Se relaciona de una forma diferente consigo mismo y con el entorno.
Ven?
Y todo eso por moverse paaaaaaara acá, moverse paaaaaaaara allá!!!
Pero este es el mejor momento, anque todas mis ideas quedaron en el efímero momento de la audición, y hoy no tuve un día de lo más inspirado al respecto, porque fue un momento más introspectivo, que pasivo; que es lo que cierta música requiere.
Mientras miraba al director de la orquesta (Orquesta Escuela, Emilio Balcarce), además de toda la ternura uqe me produjo, me hizo ver que la dirección es una de las formas de insertar la música en el espacio. Quitando, por supuesto, los movimientos del músico. Es como una mediatización entre el público -pasivo- y los músicos -activos, pero inmersos en un mundo diferente. Se mueven, pero en otra dimensión-.
La otra forma de espacializar la musica es el baile. Por ejemplo, hoy vi caminar a un hombre y supe que bailaba.
El baile tiene que ver con otras cosas además de la musicalidad. porque es la musicalidad aplicada. A la vida. Cada movimiento del bailarín es danza.
Es como si el baile tuviera otras repercusiones, como si fuera una forma de ser. La gente uqe baila se entrega de otra manera poruqe puede manejar su cuerpo, darle órdenes claras que el cuerpo obedece. No que rechaza y no responde. El cuerpo del bailarín, responde. Es una instancia de dominio personal más grande. Y creo uqe cuando alguien consigue dominar su cuerpo para entregarlo a los vaivenes de una música, no necesita contenerlo en otras cosas. Se relaciona de una forma diferente consigo mismo y con el entorno.
Ven?
Y todo eso por moverse paaaaaaara acá, moverse paaaaaaaara allá!!!
MALA SEÑAL
Mala señal, cruzó las piernas
y el champagne quedó
Cuando dije algo incierto
ella cruzó la calle
La cebolla es la excusa para llorar
aunque solo me quedaré a pagar
esa llamada al servicio internacional
Mala señal, cruzó las piernas!
Y habrá alguien que la espere?
Ojalá que no le diga que yo la hice llorar
Echale la culpa a la cebolla o al
servicio internacional
Y cuando el avión vuele
y cuando el barco vuele
y cuando todo vuele
me convertiré
en un pedazo de cebolla
en un átomo del sol
Mala señal, cruzó las piernas,
no era lo que tenía que ser!
Pero el código me lo hizo entender:
mala señal cruzó las piernas en París y se fue
y se fue de mi.
(Tango 4, García / Aznar)
Mala señal, cruzó las piernas
y el champagne quedó
Cuando dije algo incierto
ella cruzó la calle
La cebolla es la excusa para llorar
aunque solo me quedaré a pagar
esa llamada al servicio internacional
Mala señal, cruzó las piernas!
Y habrá alguien que la espere?
Ojalá que no le diga que yo la hice llorar
Echale la culpa a la cebolla o al
servicio internacional
Y cuando el avión vuele
y cuando el barco vuele
y cuando todo vuele
me convertiré
en un pedazo de cebolla
en un átomo del sol
Mala señal, cruzó las piernas,
no era lo que tenía que ser!
Pero el código me lo hizo entender:
mala señal cruzó las piernas en París y se fue
y se fue de mi.
(Tango 4, García / Aznar)
martes, junio 29, 2004
domingo, junio 27, 2004
Fitofilia en el terruño (no room for any known person in this title)
Quiero escribir algo, derecho. Y de hecho tengo muchas cosas para decir. Pero estoy tan enroscada (estoy tan envuelta en mis capas, cebollita!) que no puedo dejarme fluir sin entremezclar mensajes pelotudos insuficientemente ocultos.
Sí, sangro por la herida. Y qué?
Y tuve una semana increíble, muy bonita, muy intensa, muy reconfortante. Pero el efecto (mariposa) duró hasta el viernes, donde el broche de oro fue un nuevo objeto de mi afecto rosa, verde y verde. Y no sé si hay que dejarla a la luz o a la sombra.
Ahora que lo pienso, tener como objeto del afecto a una planta, no está tan mal. Es apenas demandante, así que no hay posibilidad de perder la independencia pelotuda que siempre tuve miedo de perder. (De última si pinta el raje a Tomboctú, se la dejás a alguien sabiendo que va a aportar más belleza a su vida). Es una presencia silenciosa, siempre luminosa, a menos que uno la maltrate y consiga ponerla mustia. Al tenerla en mi habitación, vela por mí en mis sueños (creo que ese es uno de los Actos de Amor Más Grandes, que detallaré en una lista en algún otro momento). Hacemos una excelente pareja: yo le doy dióxido de carbono y ella me devuelve oxígeno.
Además es hermosa, como todo lo que me rodea. Como alguna parte fundamental de mí misma. Poruqe desde hace poco tiempo, estoy convencida de que no soy lo peor que puede sucederle a un hombre. Lo cual es bueno.
Creo que el beautifullooserismo me Antonin Hartaud.
Ya fue suficiente de beautiful looser.
Ufa! Me colgué pensando en la lista.
Sí, sangro por la herida. Y qué?
Y tuve una semana increíble, muy bonita, muy intensa, muy reconfortante. Pero el efecto (mariposa) duró hasta el viernes, donde el broche de oro fue un nuevo objeto de mi afecto rosa, verde y verde. Y no sé si hay que dejarla a la luz o a la sombra.
Ahora que lo pienso, tener como objeto del afecto a una planta, no está tan mal. Es apenas demandante, así que no hay posibilidad de perder la independencia pelotuda que siempre tuve miedo de perder. (De última si pinta el raje a Tomboctú, se la dejás a alguien sabiendo que va a aportar más belleza a su vida). Es una presencia silenciosa, siempre luminosa, a menos que uno la maltrate y consiga ponerla mustia. Al tenerla en mi habitación, vela por mí en mis sueños (creo que ese es uno de los Actos de Amor Más Grandes, que detallaré en una lista en algún otro momento). Hacemos una excelente pareja: yo le doy dióxido de carbono y ella me devuelve oxígeno.
Además es hermosa, como todo lo que me rodea. Como alguna parte fundamental de mí misma. Poruqe desde hace poco tiempo, estoy convencida de que no soy lo peor que puede sucederle a un hombre. Lo cual es bueno.
Creo que el beautifullooserismo me Antonin Hartaud.
Ya fue suficiente de beautiful looser.
Ufa! Me colgué pensando en la lista.
viernes, junio 25, 2004
Gracias por el fuego, Anouk!
Leer esto me llenó el estómago de mariposas de amor.
"Esa extraña y brillante mariposa se une al árbol por largos minutos. No conocen sus caras, no saben sus nombres, pero se aman. No escucharon sus voces, ni entienden sus idiomas pero se aman y se necesitan."
(Anouk dixit)
"Esa extraña y brillante mariposa se une al árbol por largos minutos. No conocen sus caras, no saben sus nombres, pero se aman. No escucharon sus voces, ni entienden sus idiomas pero se aman y se necesitan."
(Anouk dixit)
miércoles, junio 23, 2004
Estaba pensando en cuán poco me importaría que me dolieran los ovarios, si ello acarreara un tiempo menor de incomodidad mensual.
Pero no es así.
Y también pensé, por asociación, que el dolor no molesta (o no tanto) si tiene un sentido. Que en realidad el dolor no tiene sentido, pero si se lo otorgamos nosotros, aparentemente disminuye, se aplaca o al menos se hace más soportable.
Igual es muy molesto el dolor. El dolor como dolor en sí. Por otro lado, no se puede evitar.
Me acuerdo de la canción de Chavela Vargas (y esto no viene a colación de ninguna situación particular) que dice
amar duele/ amar duele/ y vivir sin amor/ no se puede. Amar duele/ Ay! Amar duele/ y vivir sin amor/ no conviene.
Y es tristemente cierto. No sólo en el amor, sino en la vida. Hagamos lo uqe hagamos. Como si toda nuestra existencia estuviera marcada por el llanto inicial.
Pero estoy cayendo en lugares muy comunes y eso me aburre.
Pero no es así.
Y también pensé, por asociación, que el dolor no molesta (o no tanto) si tiene un sentido. Que en realidad el dolor no tiene sentido, pero si se lo otorgamos nosotros, aparentemente disminuye, se aplaca o al menos se hace más soportable.
Igual es muy molesto el dolor. El dolor como dolor en sí. Por otro lado, no se puede evitar.
Me acuerdo de la canción de Chavela Vargas (y esto no viene a colación de ninguna situación particular) que dice
amar duele/ amar duele/ y vivir sin amor/ no se puede. Amar duele/ Ay! Amar duele/ y vivir sin amor/ no conviene.
Y es tristemente cierto. No sólo en el amor, sino en la vida. Hagamos lo uqe hagamos. Como si toda nuestra existencia estuviera marcada por el llanto inicial.
Pero estoy cayendo en lugares muy comunes y eso me aburre.
Colours
Ríos de sangre violeka, petrificada contra el asfalto de Carlos Pellegrini.
Una reunión rojiamarilla de empanadadores en diversos medios de locomoción bípeda.
Una reunión rojiamarilla de empanadadores en diversos medios de locomoción bípeda.
Creo que puede decirse que las cosa empiezan y terminan con un sueño. Un sueño distinto cada vez.
En el primero, había rayitos naranjús. En el de anoche, más bien plomizos. El de anoche fue un sueño bastardeado, maltratado. El primero había sido gumi. Muy gumi. Un gumi que sentó precedente y praparó el terreno para que las cosas pasaran, para que lo que tenía que suceder no fuera tan abrupto y sorpresivo.
Anoche, entonces, me desueñicé con otro sueño.
En el primero, había rayitos naranjús. En el de anoche, más bien plomizos. El de anoche fue un sueño bastardeado, maltratado. El primero había sido gumi. Muy gumi. Un gumi que sentó precedente y praparó el terreno para que las cosas pasaran, para que lo que tenía que suceder no fuera tan abrupto y sorpresivo.
Anoche, entonces, me desueñicé con otro sueño.
lunes, junio 21, 2004
Ciego y confiado
Ella (como la Fitzgerald, como Laraña) estaba perdida. En realidad se habían desencontrado. Él la había alcanzado a la farmacia porque Ella se había acordado en el último minuto del domingo que tenía que comprar un frasquito para el pis, para los análisis del día siguiente.
En medio de un esperá-ya-vuelvo-nos-encontramos-voy-a-estacionar-el-auto se habían entrecruzados sus coordenadas -quizás alguno hubiera pasado a otra dimensión, que por otro lado es lo que seguramente sucede cuando la gente se pierde-, y Ella estaba parada en la esquina prefijada, despegoteándose la ropa a causa de la humedad y la niebla.
Empezó a deambular sin éxito y prefirió elegir una esquina más o menos neutral y con una buena visión, para ver si él aparecía por algún otro lado.
Hay momentos especiales donde los minutos son chiclosos, eternos, densos como una vacuna contra la hepatitis. Y Ella se acordaba de su hermana que se había perdido en la Casita de Tucumán, cuando todos eran chiquitos y que había dicho, después, que en ese instante de orfandad supo que otros padres la adoptarían, que viviría con ellos hasta los trece años y allí se cruzaría nuevamente con su familia original.
Algo así pasó por la cabeza de Ella. Pensó en que no volverían a verse, que era la versión para no fumadores de "me voy a comprar puchos", que él se cansaría de estar desencontrado y partiría, que bueno, que había sido lindo mientras había durado, pero qué cosa eso de irse sin saludar, y...
Y un abrazo ciego y confiado la sorprendió desde atrás. Y para Ella los pies en la tierra se hicieron más pesados, y por un instante todas las dimensiones posibles eran un solo abrazo de-vuelta-a-casa-con-hogar-a-leña.
Ella -y todas las Ellas- se sintió muy bien siendo una. Hasta que algún maldito reloj biológico marcó las doce y hubo un bip digital y todo volvió a su lugar de no-encuentro, no-abrazo, no-Ella, no-hogar-a-leña, no-él.
Los análisis dieron bien, Ella sólo tenía heridas no tan graves, algunos rasguños, moretones, pero nada que un poco de tiempo no pudiera curar.
En medio de un esperá-ya-vuelvo-nos-encontramos-voy-a-estacionar-el-auto se habían entrecruzados sus coordenadas -quizás alguno hubiera pasado a otra dimensión, que por otro lado es lo que seguramente sucede cuando la gente se pierde-, y Ella estaba parada en la esquina prefijada, despegoteándose la ropa a causa de la humedad y la niebla.
Empezó a deambular sin éxito y prefirió elegir una esquina más o menos neutral y con una buena visión, para ver si él aparecía por algún otro lado.
Hay momentos especiales donde los minutos son chiclosos, eternos, densos como una vacuna contra la hepatitis. Y Ella se acordaba de su hermana que se había perdido en la Casita de Tucumán, cuando todos eran chiquitos y que había dicho, después, que en ese instante de orfandad supo que otros padres la adoptarían, que viviría con ellos hasta los trece años y allí se cruzaría nuevamente con su familia original.
Algo así pasó por la cabeza de Ella. Pensó en que no volverían a verse, que era la versión para no fumadores de "me voy a comprar puchos", que él se cansaría de estar desencontrado y partiría, que bueno, que había sido lindo mientras había durado, pero qué cosa eso de irse sin saludar, y...
Y un abrazo ciego y confiado la sorprendió desde atrás. Y para Ella los pies en la tierra se hicieron más pesados, y por un instante todas las dimensiones posibles eran un solo abrazo de-vuelta-a-casa-con-hogar-a-leña.
Ella -y todas las Ellas- se sintió muy bien siendo una. Hasta que algún maldito reloj biológico marcó las doce y hubo un bip digital y todo volvió a su lugar de no-encuentro, no-abrazo, no-Ella, no-hogar-a-leña, no-él.
Los análisis dieron bien, Ella sólo tenía heridas no tan graves, algunos rasguños, moretones, pero nada que un poco de tiempo no pudiera curar.
Cita II
Chú dice que no es malo tropezarse dos veces con la misma piedra, que está bueno tropezarse varias veces, pero de lugares diferentes. Y claro, porque es la piedra con la que nos tenemos que tropezar.
domingo, junio 20, 2004
Juanito y el lobo II (paseos metafísicos ante la pérdida de un aro)
Ciertamente me desluné irreversiblemente, como mencionaba más abajo.
Y yo sabía que tarde o temprano la luna abandonaría mi vida, porque con tanto preaviso, es fácil de suponer. Pero qué iba a hacer yo? No podía guardarla en un cajón para que no saliera y no se perdiera. Excede mi alcance interferir entre una luna y el mundo. Y esa luna en particular, era la luna de verano, de un último verano. Era la luna de mi último verano.
La vida sabe perfectamente cuánto me cuesta desprenderme de las cosas, y cuando cree que ya fue suficiente, me las arrebata así, sin derecho a réplica. Me despoja. Y yo la tiento. Lo sé y me expongo. Porque no gano nada con una luna encriptada.
Lo peor es que terminó de cuajo con la tríada Estrella-Luna-Sol. Estrella y Sol no tienen tanto sentido sin Luna. Estrella y Sol quedan como mitín barato en medio de la noche, me late a falta de orejón para el dofón de este tarro celeste.
Ya no tengo luna y en cambio tengo un vacío de luna mortal. Aún mayor que la luna misma. Si nunca hubiera tenido la luna, tampoco la hubiera necesitado y mucho menos anhelado.
Pero la melancolía es el último torbellino de la bañera, cuando baño de inmersión. No se puede recuperar ese último charquito sucio y jabonoso. Y la tristeza siempre es profunda, cuando en ese charquito había parte de uno. Y hay sabor a fundición con el mundo. Pero igual, porque es doloroso perder los límites del uno para hacerse uno con el todo. Pero la ganancia es mayor. O lo será. Perderse para encontrarse. Perder los límites logra cosas ilimitadas, plenas.
Creo.
Aunque con más firmeza creo que me voy a tener que comprar otro par de aros. Nunca tan lindos, nunca tan identificatorios, nunca tan míos. Aros como tantos otros aros. Aros que no importen que sean aros, o libros, o afectos. Aros-objeto, carentes de mi perfume.
Y yo sabía que tarde o temprano la luna abandonaría mi vida, porque con tanto preaviso, es fácil de suponer. Pero qué iba a hacer yo? No podía guardarla en un cajón para que no saliera y no se perdiera. Excede mi alcance interferir entre una luna y el mundo. Y esa luna en particular, era la luna de verano, de un último verano. Era la luna de mi último verano.
La vida sabe perfectamente cuánto me cuesta desprenderme de las cosas, y cuando cree que ya fue suficiente, me las arrebata así, sin derecho a réplica. Me despoja. Y yo la tiento. Lo sé y me expongo. Porque no gano nada con una luna encriptada.
Lo peor es que terminó de cuajo con la tríada Estrella-Luna-Sol. Estrella y Sol no tienen tanto sentido sin Luna. Estrella y Sol quedan como mitín barato en medio de la noche, me late a falta de orejón para el dofón de este tarro celeste.
Ya no tengo luna y en cambio tengo un vacío de luna mortal. Aún mayor que la luna misma. Si nunca hubiera tenido la luna, tampoco la hubiera necesitado y mucho menos anhelado.
Pero la melancolía es el último torbellino de la bañera, cuando baño de inmersión. No se puede recuperar ese último charquito sucio y jabonoso. Y la tristeza siempre es profunda, cuando en ese charquito había parte de uno. Y hay sabor a fundición con el mundo. Pero igual, porque es doloroso perder los límites del uno para hacerse uno con el todo. Pero la ganancia es mayor. O lo será. Perderse para encontrarse. Perder los límites logra cosas ilimitadas, plenas.
Creo.
Aunque con más firmeza creo que me voy a tener que comprar otro par de aros. Nunca tan lindos, nunca tan identificatorios, nunca tan míos. Aros como tantos otros aros. Aros que no importen que sean aros, o libros, o afectos. Aros-objeto, carentes de mi perfume.
Alí Babá y Abajo Tam Bien
Además de calvicies prematuras del Sr. Juan Carlos Tribunales, se ve desde mi ventana una pista de aterrizaje de alformbras voladoras persas, dispersas, dizque persas, presas de uno o dos muchachos que se encargan de peinarlas y emperifollarlas, seguramente para algún viaje secreto del Shá.
Yo todavía no vi ningún despegue, pero debe ser porque mi atención está anclada en una pantallita pequeña y binaria, y no tanto en el pantallón downtównico que la contiene.
Pero que las alfombras vuelan, vuelan.
Yo todavía no vi ningún despegue, pero debe ser porque mi atención está anclada en una pantallita pequeña y binaria, y no tanto en el pantallón downtównico que la contiene.
Pero que las alfombras vuelan, vuelan.
viernes, junio 18, 2004
Juanito y el lobo
Bueno. Me desaluné. Me volví a desalunar, pero esta vez es en serio, definitivamente. Sucedió por la calle Corrientes, en medio de un piquete.
Ampliagggggggemos.
Ampliagggggggemos.
miércoles, junio 16, 2004
domingo, junio 13, 2004
Dictamen
"El joven ignora por el hecho de ser joven.
Es hora de aprender.
Una guía es menester para un mundo que se abre.
El que sepa caminar por la vida tendrá éxito.
Si se elige un maestro, también se eligen sus respuestas.
La inmadurez tiene lo extraño de la inexperiencia.
Un buen maestro no busca a su discípulo, es el discípulo quien va al pie de su maestro.
A la primera pregunta el maestro responde.
Así como la vida no es culpable de que uno viva lo que vive, tampoco el maestro tiene culpa si no agradan sus respuestas.
Si la segunda pregunta y la tercera son iguales a la primera el maestro no responde, se molesta.
Es conveniente que haya constancia en el aprendizaje."
"Un Gran Señor da curso a sus dudas.
Un Gran Señor no pasa por alto ninguna lección.
Un Gran Señor con cada reparo estructura su carácter."
Es hora de aprender.
Una guía es menester para un mundo que se abre.
El que sepa caminar por la vida tendrá éxito.
Si se elige un maestro, también se eligen sus respuestas.
La inmadurez tiene lo extraño de la inexperiencia.
Un buen maestro no busca a su discípulo, es el discípulo quien va al pie de su maestro.
A la primera pregunta el maestro responde.
Así como la vida no es culpable de que uno viva lo que vive, tampoco el maestro tiene culpa si no agradan sus respuestas.
Si la segunda pregunta y la tercera son iguales a la primera el maestro no responde, se molesta.
Es conveniente que haya constancia en el aprendizaje."
"Un Gran Señor da curso a sus dudas.
Un Gran Señor no pasa por alto ninguna lección.
Un Gran Señor con cada reparo estructura su carácter."
viernes, junio 11, 2004
Libre desasosiego con base en el Fong Sue
Estuve pensando. Los chinos dicen uqe es recomendable tener la cama con la cabecera mirando al norte. Pero los mapuches opinan opuestamente lo contrario, es decir, cabecera al sur. Yo, por una cuestión territorial, estoy más cerca de los mapuches que de los chinos. Aunque si lo pienso ancestralmente, mis raíces son puramente italianas, y los italianos comen spaghetti, fideos que fueron traidos por Marco Polo desde China, cuando visitó Oriente...
Así que por eso, la cabecera de mi cama da al norte.
Así que por eso, la cabecera de mi cama da al norte.
jueves, junio 10, 2004
Sueños exprimidos
Tengo que seguir profundizando en esto, pero la antología de mis sueños más importantes y más intensos se podría realizar en una serie de distinta tonalidades de anaranjado. No sé por qué mis sueños destilan color naranja. Aunque el naranja no esté en el sueño, la sensación del tiempo después lo es.
miércoles, junio 09, 2004
martes, junio 08, 2004
domingo, junio 06, 2004
Recién estaba viendo el clip de I'll be there for you, de David Bowie en la película Laberinto, (ese Jared sí que se las traía). Y la verdad es que hay que ser muy macho para ser un príncipe azul con los ojos y los labios pintados. Aunque Bowie sea una versión ochentosa y glam del príncipe azul. Ha sabido arrancar(me) suspiros.
Sucedió. Tal como me lo imaginaba. Sabía que en algún momento despertaría y ya no estaría a mi lado, mi zona diestra entraría entonces en una plácida indefensión, en una repentina pérdida, tranquilizadora, deseada, supuesta.
Sin embargo, no fue así como sucedió. Paseaba -es decir, daba pasos- por zonas netamente grises, inhóspitas para cualquier tipo de manifestación vagamente poética, envuelta en una nobosidad variable y arrastrando posibles chaparrones. Creo que bostecé. Eso debe haber sido el disparador de la huída, la ausencia, el abandono. Y cierto, ya no estaba. Quedaba yo indefensa, sin filtros ante diestros mordaces comentarios. Volvía al stereo de donde nunca debiera haber salido, pero al que era preciso reacostumbrarse. Y mi oído izquierdo se sonrojó y tembló por lo patético, triste, escaso, ensordinado, bloqueado, piqueteado, vago, insuficiente, torpe, mediocre, se encontró descubierto en su treta, su truco, su trampa. El oído derecho había renacido desde las cenizas sordas como el Ave Fénix, tan sólo para mostrarle al mundo, lo vil que era su congénere opuesto.
Sin embargo, no fue así como sucedió. Paseaba -es decir, daba pasos- por zonas netamente grises, inhóspitas para cualquier tipo de manifestación vagamente poética, envuelta en una nobosidad variable y arrastrando posibles chaparrones. Creo que bostecé. Eso debe haber sido el disparador de la huída, la ausencia, el abandono. Y cierto, ya no estaba. Quedaba yo indefensa, sin filtros ante diestros mordaces comentarios. Volvía al stereo de donde nunca debiera haber salido, pero al que era preciso reacostumbrarse. Y mi oído izquierdo se sonrojó y tembló por lo patético, triste, escaso, ensordinado, bloqueado, piqueteado, vago, insuficiente, torpe, mediocre, se encontró descubierto en su treta, su truco, su trampa. El oído derecho había renacido desde las cenizas sordas como el Ave Fénix, tan sólo para mostrarle al mundo, lo vil que era su congénere opuesto.
miércoles, junio 02, 2004
martes, junio 01, 2004
Chacarita
Vengo de ganarle un duelo de miradas a un extraño mirón del subte. A otro perro con ese hueso!
En mis aires pseudofeministas, me salí del lugar de objeto mirado para retomar dinámicamente el poder de la mirada. Tan simple como eso.
La Mujer Maravilla, me lustra los zapatos.
En mis aires pseudofeministas, me salí del lugar de objeto mirado para retomar dinámicamente el poder de la mirada. Tan simple como eso.
La Mujer Maravilla, me lustra los zapatos.
domingo, mayo 30, 2004
Dato útil
Si Ud. no consigue ver más allá de la mitad del blog (este u otro), vaya a Ver y ahí seleccione Tamaño de texto y rectifique o ratifique el tamaño del texto en su pantalla.
Araca la cana
Sabía Ud. que el afamado Osito Bimbo duerme con su delantal puesto? Dígame ahora si volverá a comer sus panes con tanta confianza.
viernes, mayo 28, 2004
Rollito
Me envuelvo. Me enrollo. Paso de ser una empanada, a un niño envuelto y luego, una empanadita china. Tirabuzón. Acaba de pasar el estado de caracol, luego el de panqueque, y sigo. Me enrollo, me enrollo, me enrollo. Ahora soy un pionono, un matambre. Doy vueltas y vueltas y vueltas hasta llegar al estado de fiambre-en-medio-de-una-alfombra. Y lo sobrepaso y ya casi soy un torbellino, o un remolino, depende en qué medio me encuentre.
Bueno, basta. Ya está bien de vueltas. Ahora, a desenrollar. Como la calesita manual que uno gira hacia el otro lado. Ya fue bueno. Como el engaño ese para dejar de estar mareado, que dicen hay que dar vueltas para el otro lado. Como el fideo fino. Es mentira, pero sirve. Fuerza. Dar vueltas para el lado contrario es más difícil. "Nada resiste a la torsión", era la música que sonaba once upon a time. Como para abrir la viandada. No, pero yo tengo más fuerza y puedo deshacer lo hecho. Me concentro, me tenso, transpiro y me desremolinizo (o destorbellinizo, según el medio). Y ahora son un fiambre-en-medio-de-una-alfombra, pero en rewind. Y me desmatambro, me despiononizo.
No sé si voy a poder llegar como vine, pero el estado desmatambrado me sienta bien y sirve como descanso para la próxima etapa.
Bueno, basta. Ya está bien de vueltas. Ahora, a desenrollar. Como la calesita manual que uno gira hacia el otro lado. Ya fue bueno. Como el engaño ese para dejar de estar mareado, que dicen hay que dar vueltas para el otro lado. Como el fideo fino. Es mentira, pero sirve. Fuerza. Dar vueltas para el lado contrario es más difícil. "Nada resiste a la torsión", era la música que sonaba once upon a time. Como para abrir la viandada. No, pero yo tengo más fuerza y puedo deshacer lo hecho. Me concentro, me tenso, transpiro y me desremolinizo (o destorbellinizo, según el medio). Y ahora son un fiambre-en-medio-de-una-alfombra, pero en rewind. Y me desmatambro, me despiononizo.
No sé si voy a poder llegar como vine, pero el estado desmatambrado me sienta bien y sirve como descanso para la próxima etapa.
jueves, mayo 20, 2004
miércoles, mayo 19, 2004
Yo y mis Circunstancias
Deben haber visto uqe empezaba a tranquilizarme, porque Las Circunstancias hicieron una reunión de directorio y al finalizar, me llamaron.
-Ponete cómoda-, sugirió Confort.
Así lo hice, me acurruqué en la silla, Ellas estaban todas paradas. Una de ellas aceitó una de esas sonrisas que te advierten que si a alguien le toca reir, con seguridad no juega para tu equipo.
-Estamos aquí reunidas...
-Te vamos a sacar buena-, sentenció Factor Económico previo arrebatamiento de la palabra.
Levanté una ceja. Nunca entendí los discursos corales. Pobres muchachas, pensé, no deben tener nada mejor que hacer.
-Ehhhhhhh... bueno... yo me tengo que ir... Me espera la locóloga y... mhhhhhhh... tengo uqe hablarle de la inmortalidad del cangrejo y del miedo que me da buscar trabajo... y... yadda, yadda, yadda... Adios!
Yo me eclipsé. Cuando terminé la sesión, Factor Económico se coló por debajo de la puerta y me asustó cuando me susurró "Ahora quiero ver como te eclipsás, mascarita!".
Finalmente había entendido el mensaje de Factor Económico. Podría haberme avisado antes. Pero bueno, ya sé cuáles son sus planes y supongo que me conviene hacerme amiga de todas mis Circunstancias y seguir el plan de F.E. (ahora le digo F.E.).
-Ponete cómoda-, sugirió Confort.
Así lo hice, me acurruqué en la silla, Ellas estaban todas paradas. Una de ellas aceitó una de esas sonrisas que te advierten que si a alguien le toca reir, con seguridad no juega para tu equipo.
-Estamos aquí reunidas...
-Te vamos a sacar buena-, sentenció Factor Económico previo arrebatamiento de la palabra.
Levanté una ceja. Nunca entendí los discursos corales. Pobres muchachas, pensé, no deben tener nada mejor que hacer.
-Ehhhhhhh... bueno... yo me tengo que ir... Me espera la locóloga y... mhhhhhhh... tengo uqe hablarle de la inmortalidad del cangrejo y del miedo que me da buscar trabajo... y... yadda, yadda, yadda... Adios!
Yo me eclipsé. Cuando terminé la sesión, Factor Económico se coló por debajo de la puerta y me asustó cuando me susurró "Ahora quiero ver como te eclipsás, mascarita!".
Finalmente había entendido el mensaje de Factor Económico. Podría haberme avisado antes. Pero bueno, ya sé cuáles son sus planes y supongo que me conviene hacerme amiga de todas mis Circunstancias y seguir el plan de F.E. (ahora le digo F.E.).
lunes, mayo 17, 2004
Reposé cual raposa, una hora acotada, acostada,
acosada por sonidos inexistentes;
acomodada en la incomodidad de los pies irremediablemente fríos,
anhelando la generosa tibieza de otrora y la gran espalda frente a mí
acosada por sonidos inexistentes;
acobardada,acorralada,
acodadaenunapuntadelacamaenposiciónbollito,
acomodada en la incomodidad de los pies irremediablemente fríos,
anhelando la generosa tibieza de otrora y la gran espalda frente a mí
que además, me acalentaba la punta de la nariz.
jueves, mayo 13, 2004
De transportes públicos, púbicos y púdicos.
El colectivo 55 da para las cosa más extrañas. En particular por la mañana. Lejos de la camaradería relatada por Anouk en su blog, en esta linea de Satán (porque sólo puede responder a órdenes y horarios demoníacos), los saludos son raramente respondidos, y la gente que me resulta conocida nunca se hace cargo de esa familiariedad. Una de las últimas veces reconocí a alguien. Nunca supe quién, ni de dónde. Pero lo reconocí. Es más, recordé su voz sin que hubiera hablado. Eso es ya más extraño. El colectivo estaba lleno. Y yo terminé apretujándome sin querer ni siquiera queriendo, contra este señor semiignoto por causa de la fluidez de personas dentro del autobús. Es decir, que en algún lugr hay alguien que seguramente conozco a través de otro alguien, que anda vociferando por las calles de Buenos Aires que una mina lo apoyó en el bondi.
Debo hacer una aclaración. Dentro del rubro Transporte Público, el colectivo no es el que me parece más promiscuo, incluso cuando las cantidades de gente superan el índice humano (este índice humano). Sin lugar a dudas, el subte tiene mayor capacidad de mezclar indiscriminadamente gente de manera desordenada. El colectivo (micro ómnibus de pasajeros) tiene la ventaja de ordenar a las personas en funcion de las ventanas. La gente se ubica espalda contra espalda y luego en el momento de perfilarse hacia la salida cambian de posición. En cambio, el subterráneo no tiene qué ver por las ventas. El afuera es por momentos ciego y a la vez introspectivo, por momentos infectos de publicidad gráfica, colorida y brillante (he aquí una publicidad de tintas para impresora, en cuya lámina se ve inexplicablemente a una muchacha -gato viejo, debo decir- vestida de forma ochentosa, que exhibe en sus manos los productos en promoción. Típico caso de persona a la cual en Warnes le dijeron: "Poné una mina que esté buena y vas a ver cómo empieza a caer la gente!" ). Entonces la gente se apretuja en cualquier dirección, contra cualquier cosa o persona, chocando con la cara de uno o la espalda del otro, el costado más allá, misturando alturas, contexturas, hedores, perfumes, tejidos, telas y pieles.
Siempre dije que uno de los actos de mayor intimidad es percibir el aliento del otro. Porque hay que estar demasiado cerca de una boca como para saber de qué sabor es el chicle que estuvo masticando hasta hace emdia hora. Así que saborear el aliento de un desconocido (en el mejor de los casos, agradable) es casi una experiencia erótica. Casualmente erótica.
Debo hacer una aclaración. Dentro del rubro Transporte Público, el colectivo no es el que me parece más promiscuo, incluso cuando las cantidades de gente superan el índice humano (este índice humano). Sin lugar a dudas, el subte tiene mayor capacidad de mezclar indiscriminadamente gente de manera desordenada. El colectivo (micro ómnibus de pasajeros) tiene la ventaja de ordenar a las personas en funcion de las ventanas. La gente se ubica espalda contra espalda y luego en el momento de perfilarse hacia la salida cambian de posición. En cambio, el subterráneo no tiene qué ver por las ventas. El afuera es por momentos ciego y a la vez introspectivo, por momentos infectos de publicidad gráfica, colorida y brillante (he aquí una publicidad de tintas para impresora, en cuya lámina se ve inexplicablemente a una muchacha -gato viejo, debo decir- vestida de forma ochentosa, que exhibe en sus manos los productos en promoción. Típico caso de persona a la cual en Warnes le dijeron: "Poné una mina que esté buena y vas a ver cómo empieza a caer la gente!" ). Entonces la gente se apretuja en cualquier dirección, contra cualquier cosa o persona, chocando con la cara de uno o la espalda del otro, el costado más allá, misturando alturas, contexturas, hedores, perfumes, tejidos, telas y pieles.
Siempre dije que uno de los actos de mayor intimidad es percibir el aliento del otro. Porque hay que estar demasiado cerca de una boca como para saber de qué sabor es el chicle que estuvo masticando hasta hace emdia hora. Así que saborear el aliento de un desconocido (en el mejor de los casos, agradable) es casi una experiencia erótica. Casualmente erótica.
miércoles, mayo 12, 2004
La ultima vez que estuve así uqería no volver a escribir. Ahora por el contrario, creo que lo único que debería hacer es escribir. Dedicarme absolutamente a eso. No porque lo haga bien, sino porque me gusta y es lo más inofensivo que puedo hacer. Tener un tubito que de mi cerebro volcara directamente a este blog o a una hoja de papel. Y alguien que cada tanto me alimente por sonda.
Escribir y no molestar más a nadie. Ni a mí.
Escribir y no molestar más a nadie. Ni a mí.
Mi calurosa bienvenida
No tengo el gusto, no sé por qué ni cómo. Tampoco sé si volverá (creo que no), pero quiero saludar especialmente a esa persona de Noruega que por h o por b (te estoy mirando fijo) no tuvo peor suerte que toparse con esta paginola. Sin dudas, se ha decepcionado. Este, señores míos, es un blog de decepciones. Y mucho des.
Aguante A-ha.
Aguante A-ha.
Nubes II
Me encanta mirar las nubes y más si son tormentosas. Me gustan las nubes grises, plateadas, verdes y amarillas. Las verdes son cuando la tormenta está tan atormentada que después del gris más profundo solo puede virarse a negro, y las amarillas son cuando después de la lluvia está atardeciendo y el sol hace de las suyas. Las blancas, en cambio, no tienen gracia, a menos que estén salpicando un cielo azul profundo. Aunque ahora uqe lo pienso, las blancas tienen un instante de gloria cuando, generalmente en otoño, dejan ver un sol naranja, grande, inofensivo, mate; un sol uqe parece enfermo y con bufanda.
Yo sé que me llevé Geografía en primero y en cuarto año (siempre por la malalech de mi querido profesor, que aprovechó su última oportunidad para mandar a alguien del clan a diciembre), y me acuerdo de primero porque tenía que saber los tipos de nubes que había: estratos, cúmulos y nimbos. Y todas las combinaciones posibles. A mi las que me gustan son esas que son pequeñas, pero no califican para cúmulos (pedacitos chiquititos de nubes pomposas) y que parecen la orilla del mar cuando la ola se acaba de retirar. Pero al revés (de arriba pa' abajo). Y que bajo el clima adecuado y la posición correcta del sol me hace acordar a Tanti '84.
Yo sé que me llevé Geografía en primero y en cuarto año (siempre por la malalech de mi querido profesor, que aprovechó su última oportunidad para mandar a alguien del clan a diciembre), y me acuerdo de primero porque tenía que saber los tipos de nubes que había: estratos, cúmulos y nimbos. Y todas las combinaciones posibles. A mi las que me gustan son esas que son pequeñas, pero no califican para cúmulos (pedacitos chiquititos de nubes pomposas) y que parecen la orilla del mar cuando la ola se acaba de retirar. Pero al revés (de arriba pa' abajo). Y que bajo el clima adecuado y la posición correcta del sol me hace acordar a Tanti '84.
sábado, mayo 08, 2004
Lost Paradise
Me dan mucha tristeza las fotos rotas tiradas en la calle. Porque me parece un gesto muy violento de alguien que vio algo que no quería (volver a) ver, que lo quería alejar. Y que alguna vez perteneció a su mundo como para haberse detenido 1/16 de segundo para capturarlo fuera del tiempo.
Las fotos se pueden guardar, se pueden regalar, se pueden esconder. Pero romperlas? Y en la calle? Quemarlas me suena más sano o por lo menos, más poético.
Expulsar una imagen de un mundo al que perteneció. Rasgarla, martirizarla, dejar un cadaver de fotografía, con su papel especial y su brillo nada mate, con algún rostro quer observa desde el suelo, que reclama para sí un retorno al paraíso perdido.
Las fotos se pueden guardar, se pueden regalar, se pueden esconder. Pero romperlas? Y en la calle? Quemarlas me suena más sano o por lo menos, más poético.
Expulsar una imagen de un mundo al que perteneció. Rasgarla, martirizarla, dejar un cadaver de fotografía, con su papel especial y su brillo nada mate, con algún rostro quer observa desde el suelo, que reclama para sí un retorno al paraíso perdido.
A veces estoy caminando y no sé en qué pensar. Entonces pongo primera y pienso, pienso y pienso hasta que encuentro algo en qué pensar. Cuando ya encontré una dirección paso rápidamente a segunda, tercera, cuarta, hasta llegar a quinta, en algunas ocasiones. Pero la mayoría de las veces en las que llego a quinta algo sucede que me hace olvidar lo que venía pensando un nanosegundo antes y me quedo flotando en medio de pasos apresurados, con un montón de gente que va y viene (o son mis pensamientos?) y cuanto más me empeño en tratar de volver a ese punto tan próximo y tan inalcanzable, más floto y más me quedo varada, como si estuviera acelerando en un charco de lodo. Los más sano es -en ambos casos- encontrar algo que me saque, una madera donde aferrarme -otros pensamientos- que distraigan mi atención.
A veces resulta y puedo rever mis pensamientos previos, pero ya no tengo casi combustible, la pista no parece tan brillante. Nada es igual.
A veces resulta y puedo rever mis pensamientos previos, pero ya no tengo casi combustible, la pista no parece tan brillante. Nada es igual.
miércoles, mayo 05, 2004
Por alguna razón me vi nuevamente caminando por la feria del libro, para engordar las estadísticas de la trigésima edición y para confirmar que dicho evento pertenece a uno de los nueve círculos del infierno.
Highlight de la vuelta en el colectivo 55: una joven de aproximadamente veinte años buscaba con ahínco su mocoso alimento, que deglutía con pasión.
Highlight de la vuelta en el colectivo 55: una joven de aproximadamente veinte años buscaba con ahínco su mocoso alimento, que deglutía con pasión.
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