Sí... ya sé que lo tengo que soltar...
Lo suelto, no es mío, nunca lo será. Quizá esté de acuerdo en acompañarme parte del camino. Pero más adelante... En la próxima encrucijada.
Lector apacible y bucólico, hombre de bien, discreto y sano, tira este blog Saturniano Pero si sabes contemplar, espantarte, los abismos, lee y aprenderás a amar. Alma que vas buscando abrigo y sufres mis dolores mismos, ¡apiádate!... si no te maldigo. (Baudelaire)
miércoles, noviembre 29, 2006
Fiona
Las fiestas de más o menos gala en compañía de mi hermana, me llevan a un patofeísmo que me cuesta mucho controlar "tú tienes cuerpo de fusil, yo estoy siempre a punto de estallar". Es una sensación primigenia e irracional, casi como el miedo a las cucarachas. Siempre voy a ser más fea que mi hermana (o por lo menos nunca voy a tener la panza chata como ella). Diferentes genes, nos queremos como se quieren dos personas que realmente se eligen y disfrutan estando juntas. Pero eso no lo puedo controlar. Por más que le ponga pilas y onda... y diga "Patito feo, sí... pero qué patito feo de metro ochenta y vestido rojo!!!", siempre voy a tener la sensación de que nunca voy a ser lo suficientemente bonita.
viernes, noviembre 24, 2006
Debería haberme ido. Debería haber dicho que me encontraba con mi amiga y después irme a algún bar a terminar de concretar el llanto que me viene ahorcando desde esta mañana (pero no se podía), desde anoche, desde el jueves anterior, desde...
Por alguna razón me machacaron que el que yo estuviera triste o enojada no tenía que ver con los demás. Entonces no podía demostrarlo, o lo que aún hago, me escondo para poder estarlo. Por eso tengo nudos en el estómago, en el pecho y en la garganta.
Supongo que en algún lugar yo también tengo derecho a enojarme y a estar triste. Y a averiguar qué es lo que yo quiero. No tengo poder de elección, no tengo ni voz ni voto.
Ahora, cenita familiar.
Socorro!!!
Por alguna razón me machacaron que el que yo estuviera triste o enojada no tenía que ver con los demás. Entonces no podía demostrarlo, o lo que aún hago, me escondo para poder estarlo. Por eso tengo nudos en el estómago, en el pecho y en la garganta.
Supongo que en algún lugar yo también tengo derecho a enojarme y a estar triste. Y a averiguar qué es lo que yo quiero. No tengo poder de elección, no tengo ni voz ni voto.
Ahora, cenita familiar.
Socorro!!!
miércoles, noviembre 22, 2006
martes, noviembre 21, 2006
lunes, noviembre 20, 2006
domingo, noviembre 12, 2006
Denuncia
Hace un par de horas recibí el llamado de Inés G. -dueña del instituto donde bailo flamenco- llamó para putearme y cortarme. Y todo eso era para echarme del instituto (!?).
Entonces sí estábamos todos locos! Si una mujer que ya es abuela tiene actitudes de niña de 10 años, es porque algo funciona mal. No sé si el problema es porque las entradas me parecieron caras o porque si propuse la posibilidad (a mi profe) de seguir con las clases en otro lado.
Por una u otra, está completamente fuera de lugar.
No sé cuál es la forma adulta para reaccionar con esto. No sé por qué me angustia tanto. La puteada de la mina no me calienta, la verdad, la mina me chupa el ombligo. Pero no puedo quedarme quieta. No es la manera y no pienso reaccionar de la misma forma que ella.
Entonces sí estábamos todos locos! Si una mujer que ya es abuela tiene actitudes de niña de 10 años, es porque algo funciona mal. No sé si el problema es porque las entradas me parecieron caras o porque si propuse la posibilidad (a mi profe) de seguir con las clases en otro lado.
Por una u otra, está completamente fuera de lugar.
No sé cuál es la forma adulta para reaccionar con esto. No sé por qué me angustia tanto. La puteada de la mina no me calienta, la verdad, la mina me chupa el ombligo. Pero no puedo quedarme quieta. No es la manera y no pienso reaccionar de la misma forma que ella.
Bostecé mirando fijo a Bianca, esperando que luego ella abriera la boca, contagiada. Alrededor de las siete de la tarde llega mi hora de bostezo. No sé si es porque generalmente estoy en el subte y con que alguno empiece es suficiente para asegurarme una buena tanda de bostezos contagiosos (es más, no puedo escribir "bostezo" sin esbozar uno).
Bianca me miró con desconfianza (parece no recordar que la conozco desde hace diez años) y siguió en su mundo, inmutada.
Bianca me miró con desconfianza (parece no recordar que la conozco desde hace diez años) y siguió en su mundo, inmutada.
Recogiendo flores
Me encanta que me regalen flores, cuando son flores de felicitación. En cambio, no me gustan las flores románticas, no me conmueven tanto.
Tengo unas rosas blancas muy lindas sobre mi escritorio gracias a Gabs y a la Srta. Anouk.
WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!
Tengo unas rosas blancas muy lindas sobre mi escritorio gracias a Gabs y a la Srta. Anouk.
WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!
jueves, noviembre 09, 2006
Cómo puede ser que me olvide los zapatos? Ay! Cuán alocada puedo estar como para olvidarme los zapatos? Hasta qué punto puede llegar mi cansancio? Al punto de dejarme vulnerable? Hoy me puedo olvidar los zapatos, ¿y mañana qué? Es terrible. Mi situación es espantosa. Cómo puedo olvidarme de los zapatos de baile porque tengo muchas cosas en la cabeza? Yo, que soy la reencarnación de Carmen Amaya y Miguel de Molina juntos! A ella seguro uqe no le pasaba eso...
Así fue como volví a dejar de tomarme en serio.
Así fue como volví a dejar de tomarme en serio.
Querido Diario:
Anoche tuve otro sueño importante... No me acuerdo de qué era, pero sé que después aparecía en Andalucía, de viaje, con un compañero de ídem casi ideal: un amigo puto. Y yo me quedaba mirando mantones... Ay! Dale limosna al ciego, mujer! Que no hay peor desgracia que ser ciego en Granada.
Farruquito
Cómo me gustan los hombres cuando bailan!!!!!!
Qué lindo chow! Mucha mucha testosterona. Mucho hombre, mucha guapería, mucha demostración. Qué bien que baila esa familia!!!!
Me encanta cuando puedo acceder al mundo masculino de los gitanos, que con sólo voces y palmas, arman música. Los pies de Farruquito, como dos castañuelas. Ni se ven a la velocidad que van!
Qué lindo chow! Mucha mucha testosterona. Mucho hombre, mucha guapería, mucha demostración. Qué bien que baila esa familia!!!!
Me encanta cuando puedo acceder al mundo masculino de los gitanos, que con sólo voces y palmas, arman música. Los pies de Farruquito, como dos castañuelas. Ni se ven a la velocidad que van!
martes, noviembre 07, 2006
La nena está emocionada porque supo que va a dar juramento contra entrega de diploma.
La nena está contenta porque de keruza hoy encontró un vestido para dicho evento y le llevó 20 minutos elegirlo, probarlo, decidirse y comprarlo.
La nena está pensando seriamente.
Por un momento, me puse a pensar y me dio miedo. A la nena le chupó todo un huevo.
La nena está contenta porque de keruza hoy encontró un vestido para dicho evento y le llevó 20 minutos elegirlo, probarlo, decidirse y comprarlo.
La nena está pensando seriamente.
Por un momento, me puse a pensar y me dio miedo. A la nena le chupó todo un huevo.
domingo, noviembre 05, 2006
Onírico
Estoy teniendo tantos sueños que recuerdo, y son tan realistas, que muchas veces me cuesta identificar qué soñé y qué viví. Menos mal que son datos menores lo que confundo... Al menos, por ahora.
También hay cosas que quiero hacer o decir y después sueño que las hago o las digo. Por un momento tambien ahí tengo incertidumbre. Pero dura mucho menos. Porque si lo hubiera vivido, tendría el recuerdo en el cuerpo.
También hay cosas que quiero hacer o decir y después sueño que las hago o las digo. Por un momento tambien ahí tengo incertidumbre. Pero dura mucho menos. Porque si lo hubiera vivido, tendría el recuerdo en el cuerpo.
viernes, noviembre 03, 2006
Boicot
-Che, el año pasado me enteré por Leo que bailaste!
-Ah, sí!
-Cómo no me avisaste?
-Sí, cierto, no sé... De colgada.
-Avisame este año, quiero ir!
Asentí. Cómo se me pudo haber pasado.
Instituto (!?), cartelones. Venta de entradas día 11/11 (eso implica levantarse como tarde a las seis de la mañana. No exagero. No se imaginan lo que pueden hacer padres de niñitas para conseguir 10 entradas en fila 4...Hay luchas encarnizadas). Precio: Platea $35.- Pullman 30.- Paraíso 25.-
Ehhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!! Qué rompimos? 25 mangos para ver con binoculares la muestra del alumnado de un instituto? Qué somo´? Sara Baras? Paloma Herrera? Levantarme a las 6 para pelearme con una caterva de fracasadas que nunca pudieron hacer un pas de deux y que copan la platea junto a todos sus parientes -capaces de pagar cualquier precio- y que se van cuando sus retoñas, que te las comés con dulce de leche pero recién están aprendiendo a caminar en fila, dejan el escenario; para comprarle entradas al instiputo, que quiere cagar más arriba que el culo y se da aires y justifica porque bailamos en el Teatro Avenida? ESTAMOS TODOS LOCOS!?
Ahí me di cuenta de por qué no le había dicho a casi nadie de la muestra del año pasado.
-Ah, sí!
-Cómo no me avisaste?
-Sí, cierto, no sé... De colgada.
-Avisame este año, quiero ir!
Asentí. Cómo se me pudo haber pasado.
Instituto (!?), cartelones. Venta de entradas día 11/11 (eso implica levantarse como tarde a las seis de la mañana. No exagero. No se imaginan lo que pueden hacer padres de niñitas para conseguir 10 entradas en fila 4...Hay luchas encarnizadas). Precio: Platea $35.- Pullman 30.- Paraíso 25.-
Ehhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!! Qué rompimos? 25 mangos para ver con binoculares la muestra del alumnado de un instituto? Qué somo´? Sara Baras? Paloma Herrera? Levantarme a las 6 para pelearme con una caterva de fracasadas que nunca pudieron hacer un pas de deux y que copan la platea junto a todos sus parientes -capaces de pagar cualquier precio- y que se van cuando sus retoñas, que te las comés con dulce de leche pero recién están aprendiendo a caminar en fila, dejan el escenario; para comprarle entradas al instiputo, que quiere cagar más arriba que el culo y se da aires y justifica porque bailamos en el Teatro Avenida? ESTAMOS TODOS LOCOS!?
Ahí me di cuenta de por qué no le había dicho a casi nadie de la muestra del año pasado.
Burocracia
Finalmente, tras siete meses de haber presentado los papeles, el día 10 me entregan el título. No estoy tan emocionada como quisiera. Sé que va a pasar todo muy rápido. Es el moñito a tanta carga. Y va a ser un pif! Y probablemente después me ponga a pensar qué carajo hago ahora yo con esto. Y quizá me tome otros seis meses sabáticos. Mhhhhhhh... Hya algo que no me termina de convencer. Quizá sean mis expectativas.
jueves, noviembre 02, 2006
sábado, octubre 28, 2006
viernes, octubre 27, 2006
martes, octubre 24, 2006
"El edulcorante está arriba de la heladera"
No sé por qué prefiero obligarme a recordar ese tipo de cosas, en vez de acomodarlas en "sulugar". Supongo que es por mero ejercicio mental. Hay veces que voy en colectivos y hago un esfuerzo tremendo en recordar cosas que quedan en calles (que sistemáticamente olvido cuando las necesito). Me pregunto, ¿dónde van todos esos recuerdos? ¿Siguen ocupando lugar en el rígido (disco)? podré acordarme alguna vez qué había en Thames al 1300, por ejemplo? Mo en México al... ehhhhhh... no, me olvidé... Creo que era el sindicato de trabajadores de prensa gráfica... Creo...
Igual, hoy me asaltaron una locas locas ganas de desayunar con la mesa despejada, razón por la cual, la ordené y la limpié. Qué me está pasando?
Igual, hoy me asaltaron una locas locas ganas de desayunar con la mesa despejada, razón por la cual, la ordené y la limpié. Qué me está pasando?
Esta es una de las canciones que extraño de Ella, olvidada, perdida, vagamente reclamada en algún rincón del castillo.
"I was doing alright"
I was doing all right
Nothing but rainbows in my sky
I was doing all right
Till you came by.
Had no cause to complain
Life was as sweet as apple pie
Never noticed the rain
Till you came by.
But now whenever you're away
Can't sleep nights and suffer all the day
I just sit and wonder
If love isn't one big blunder.
But when you hold me tight
Tingling all through, I feel somehow
I was doing all right
But I'm doing better than ever now.
But now whenever you're away
Can't sleep nights and suffer all the day
I just sit and wonder
If love isn't one big blunder.
But when you hold me tight
Tinglin' all through, I feel somehow
I was doing all right
But I'm doing better
Better than ever now.
"I was doing alright"
I was doing all right
Nothing but rainbows in my sky
I was doing all right
Till you came by.
Had no cause to complain
Life was as sweet as apple pie
Never noticed the rain
Till you came by.
But now whenever you're away
Can't sleep nights and suffer all the day
I just sit and wonder
If love isn't one big blunder.
But when you hold me tight
Tingling all through, I feel somehow
I was doing all right
But I'm doing better than ever now.
But now whenever you're away
Can't sleep nights and suffer all the day
I just sit and wonder
If love isn't one big blunder.
But when you hold me tight
Tinglin' all through, I feel somehow
I was doing all right
But I'm doing better
Better than ever now.
lunes, octubre 23, 2006
"Ni dios, ni patria, ni marido", rezaba una pintada en la catedral, hasta que la pintaron encima. Y hoy la volví a ver en el subte.
Creo uqe voy a hacer eso. Me voy a rapar, me voy a ir a un campo lejos a cosechar mi propia comida y vivir en comunidad / comunidades amatorias, a tener una buena cantidad de críos que sean criados por la comunidad, a estudiar y leer muchas cosas, y a planificar "golpes" desde el silencio...
Bueno, quizá no me rape, no quiero ser como la Cirulnyk. Yo quiero ser anarquista!
Creo uqe voy a hacer eso. Me voy a rapar, me voy a ir a un campo lejos a cosechar mi propia comida y vivir en comunidad / comunidades amatorias, a tener una buena cantidad de críos que sean criados por la comunidad, a estudiar y leer muchas cosas, y a planificar "golpes" desde el silencio...
Bueno, quizá no me rape, no quiero ser como la Cirulnyk. Yo quiero ser anarquista!
Creo que si tuviera que matar una cucaracha por primera vez, tendría que ser en la calle y con zapatotes. Es decir, tendría que ser una cucaracha anónima. No como las cucarachas que se te meten en la casa -o anidan en ella- porque esas cucarachas son propias; se convierten en la Enemiga Pública Nro. 1. Ya es algo personal, es una cuestión de invasión. Y es válido decirle gritarle "´Salí! No te quiero más acá!" (cuando lo hice me sentí un poco William Wallace, pero la cucaracha ni se cucaracheó). Por eso, cuando pise a una cucaracha, que sea en un espacio neutral y se trate de una metonimia de las cucarachas: una cucaracha que represente a todas las cucarachas del mundo. Como una cuestión de especies. Y así ya nunca voy a tener que pisar una cucaracha otra vez, porque no va a ser necesario. Porque se va a tratar de mi propia superación. (O sea, que voy a tener la excusa como para atrincherarme raid en mano en las situaciones subsiguientes.
También existen las cucarachas que merecen ser pisadas con taco aguja. A esas también hay que tomarles la práctica.
También existen las cucarachas que merecen ser pisadas con taco aguja. A esas también hay que tomarles la práctica.
viernes, octubre 13, 2006
Jugos
Este es el tercero de los cuentos trilógicos
Me senté a esperar mirando el reloj. No había ninguna otra cosa para hacer. Ni radio, ni tevé. Apenas las agujas del reloj se arrancaban de su letargo minutario para moverse en sonidos quedos. Lo demás, ruidos de la calle y agua goteante de la heladera entreabierta que el trapo de piso apenas se contentaba en contener.
Una idea me sobresaltó. El timbre tampoco sonaría. Bajé y un hombre estaba a punto de abandonar mi zaguán. Reconocí sus intenciones.
-Disculpe, pero el timbre tampoco funciona.
-Ya sé. Igual estaba por irme.
-Pase.
Le mostré todas las evidencias que pensé podrían ayudarle. Ningún sonido abandonó la caverna de su boca.
Cuando se hizo la luz, con un gesto desdeñoso rechazó mi paga, cualquier mono con media neurona podría haberlo solucionado. Me sentí discretamente ofendida. Pero aceptó mi café.
-¿Tiene algún enemigo?
-Mhhhhhh... Si, pero creo que está de vacaciones por estos días.
-Cualquiera que haya estado aquí desde la última vez que usó... el aparato..., pudo hacerlo-, sorprendió a su vez con una frase verbal.
-Uffff! Podrían ser eones. ¿Y la juguera?
-No la use.
-¿Podría haber ocurrido sin causa alguna?
-No la use. Todo tiene un motivo, señorita.- Y agregó aun más hosco. –Y no utilice eones en una frase tan insignificante.
No me disculpé. Me caía bien la gente que entendía de qué hablaba. Bebí mi café de un sorbo y así creí intimidar a la taciturna parsimonia ubicada al lado de mí. Las agujas del reloj no se movían más rápido.
Lo acompañé hasta la puerta. Abrí. Salió. Se dio vuelta y me besó violentamente. Las cosas se nos fueron a las manos y no creí prudente el mítico zaguán.
No hicimos el amor (el amor ya estaba hecho y este no era el caso). Estuvimos toda la tarde volviéndonos fluídos. Densamente, en silencio. Casi sin descanso. Como el calor.
Cerca de medianoche nos bañamos. Uno por vez, no estábamos enamorados. Salimos a beber algo fresco.
-No me gustan los niños.
-A mí tampoco-, admití.
Pagó los tragos y nos fuimos. Por supuesto que no me acompañó a mi casa.
Me senté a esperar mirando el reloj. No había ninguna otra cosa para hacer. Ni radio, ni tevé. Apenas las agujas del reloj se arrancaban de su letargo minutario para moverse en sonidos quedos. Lo demás, ruidos de la calle y agua goteante de la heladera entreabierta que el trapo de piso apenas se contentaba en contener.
Una idea me sobresaltó. El timbre tampoco sonaría. Bajé y un hombre estaba a punto de abandonar mi zaguán. Reconocí sus intenciones.
-Disculpe, pero el timbre tampoco funciona.
-Ya sé. Igual estaba por irme.
-Pase.
Le mostré todas las evidencias que pensé podrían ayudarle. Ningún sonido abandonó la caverna de su boca.
Cuando se hizo la luz, con un gesto desdeñoso rechazó mi paga, cualquier mono con media neurona podría haberlo solucionado. Me sentí discretamente ofendida. Pero aceptó mi café.
-¿Tiene algún enemigo?
-Mhhhhhh... Si, pero creo que está de vacaciones por estos días.
-Cualquiera que haya estado aquí desde la última vez que usó... el aparato..., pudo hacerlo-, sorprendió a su vez con una frase verbal.
-Uffff! Podrían ser eones. ¿Y la juguera?
-No la use.
-¿Podría haber ocurrido sin causa alguna?
-No la use. Todo tiene un motivo, señorita.- Y agregó aun más hosco. –Y no utilice eones en una frase tan insignificante.
No me disculpé. Me caía bien la gente que entendía de qué hablaba. Bebí mi café de un sorbo y así creí intimidar a la taciturna parsimonia ubicada al lado de mí. Las agujas del reloj no se movían más rápido.
Lo acompañé hasta la puerta. Abrí. Salió. Se dio vuelta y me besó violentamente. Las cosas se nos fueron a las manos y no creí prudente el mítico zaguán.
No hicimos el amor (el amor ya estaba hecho y este no era el caso). Estuvimos toda la tarde volviéndonos fluídos. Densamente, en silencio. Casi sin descanso. Como el calor.
Cerca de medianoche nos bañamos. Uno por vez, no estábamos enamorados. Salimos a beber algo fresco.
-No me gustan los niños.
-A mí tampoco-, admití.
Pagó los tragos y nos fuimos. Por supuesto que no me acompañó a mi casa.
lunes, octubre 09, 2006
Soy o me hago?
-Papá, por qué las mosquitas muertas ganan más?
-Y... porque las mosquitas muertas tienen esa cara de yonofui, y ellas nunca fueron, y... ehhhh... pero... las mosquitas muertas duran poco...
-Sí, pero ganan más...
-Y sí...
-Pero yo no puedo ser una mosquita muerta!
-...
-...
-Y, no...
-No! Claro que no!
Por supuesto que no... las sonrisitas son auténticamente mías... Y los caprichos, también.
-Y... porque las mosquitas muertas tienen esa cara de yonofui, y ellas nunca fueron, y... ehhhh... pero... las mosquitas muertas duran poco...
-Sí, pero ganan más...
-Y sí...
-Pero yo no puedo ser una mosquita muerta!
-...
-...
-Y, no...
-No! Claro que no!
Por supuesto que no... las sonrisitas son auténticamente mías... Y los caprichos, también.
viernes, octubre 06, 2006
Optimistic
A partir de hoy, me tengo que hacer amiga de las jeringas... Hoy empecé con las vacunas de la alergia. Cuando salí de donde me inyectaron, me sentí re drogona...
Ahora quiero otra dosis.
Ahora quiero otra dosis.
domingo, octubre 01, 2006
jueves, septiembre 28, 2006
domingo, septiembre 24, 2006
Independencia
CUando me mude a mi dpto de la calle Independencia (ya estoy tachando los meses) voy a hacer algo así como una lista de autocasamiento. Igualmente, lo más importante será el futón-sillón para recibir lágrimas ajenas y propias, risas y tiempos compartidos. Me gustan los sillones con historia.
sábado, septiembre 23, 2006
miércoles, septiembre 20, 2006
Pim! Pam! Pum! Tomá! Aia!
Charla larga y de cosas que no eran conmigo. Cena trasnochada. Insomnio. Por un momento tengo la sensación de ser más yo: sin vueltas en la cabeza, sin ansiedad, sin vértigo. Parece fin de semana. Es todo muy raro. Se siente bien. Se siente como onírico. Y uno de los últimos Gudang Garam que me quedan...
Es como si mañana no existiera: es pura imagen-tiempo, es puro hoy, puro transcurrir del tiempo. Soy muy afortunada.
Es como si mañana no existiera: es pura imagen-tiempo, es puro hoy, puro transcurrir del tiempo. Soy muy afortunada.
martes, septiembre 19, 2006
Deseo
He dejado uno de mis zapatitos (son zapatitos, porque parecen los del Mago de Oz) uno abajo y otro arriba, no sé bien dónde. Supongo que tengo el deseo de toparme con los reyes magos.
lunes, septiembre 18, 2006
Progresión
Mariposas en el estómago. Muchas mariposas, son nuditos. Muchos nuditos, es una sensación de vértigo constante.
domingo, septiembre 17, 2006
impulso
Me acaban de agarrar una locas locas ganas de estar en Brasil, en el hotel que es mi casa. Se me ocurrió pensar que estuve en casi todos los departamentos (los viejos, de lo nuevos, no), que casi todas esas camas fueron "mi cama". Y todo esto venía a colación de que desde que tengo uso de razón, me cuesta muchísimo dormir en una cama que no es mi cama. Una cama ajena o inmaculada por el tiempo. No hay lugar como mi cama, mi plaza y media y mi colchón superduro. Y mis tres frazadas a pesar del calor. Quizá sea falta de costumbre de compartir la cama. Pero es como el territorio último, el bastión más alejado donde dormimos mi Soledad y yo.
Fin de semana en gotas
-Me arde, esto no se me va más.
-Campera de fiorucci comprada en el año ´92 con los puños destruídos y los bolsillos internos más cómodos que conocí (pueden llevar libros). Palo y a la bolsa. En los bolsillos había: un boleto de la línea 96 fechado 10/02/98, un boleto de premetro del 13/08/97, dos boletos de la línea 132, del 11/02/98, una entrada a Winter del 25 de septiembre de 1998 (cuando festejé mi cumpleaños de 18).
-Tarea santa de acomodar ropa y placares.
-Mail mail mail mail mail mail. Con muchas Ms.
-Primeros ojos abiertos por intuición que asusta y el ring del teléfono. Plan de mate, placita 18 hs., hermana y flía.
-------------Sábado-------------------
-Lo difícil es encontrar buenas barras, coincidimos con barmans, parroquianos, mi amiga y yo, en Zanzíbar. Y sí, me gustan los bares con barras donde uno se puede poner a charlar con cualquiera de cualquier cosa y se siente como en casa.
-Traslado a la barra, que arranca con comentarios míos, siempre poco femeninos y poco felices. En algún momento de la noche me surge el Juan Carlos que llevo dentro.
-Ella dijo "toro" y "ciencia ficción" y "sueño madrileño" y "pantalones". Yo dije "enamorada" "nomeimporta" "formalidad".
-"Este barman me decía que yo era muy chiquita, cuando tenía diecinueve años. No sé si se acordará, pero algo le tengo uqe decir"
-"Pensar que en menos de un mes, toda esta humareda ya no va a estar más", pitamos apocalípticamente.
-Mumm Ego
-"No sé si me miraba las tetas o los incaicos", dijo, en referencia a un antropólogo.
-------------Viernes------------------
-Uno se puede encontrar con gente copada, inteligente, etc. y sin embargo no tener onda. Hice lo que tenía que hacer: terminar con algo uqe había empezado y recuperar mi botón.
-No quiero irme, pero me tengo que ir. Quiero verte. No puedo verte. CInta de moebius.
-Me entregué a sus manos, dejé hacer sin chistar, confié ciegamente en su arte. No reparé en el tiempo-largo de mi pelo ni lo vi después, ya muerto en el piso. No era pelo, era tiempo del uqe me desprendía. Y descubrí cuál es la diferencia entre cortarse el pelo y hacerse un corte.
-Campera de fiorucci comprada en el año ´92 con los puños destruídos y los bolsillos internos más cómodos que conocí (pueden llevar libros). Palo y a la bolsa. En los bolsillos había: un boleto de la línea 96 fechado 10/02/98, un boleto de premetro del 13/08/97, dos boletos de la línea 132, del 11/02/98, una entrada a Winter del 25 de septiembre de 1998 (cuando festejé mi cumpleaños de 18).
-Tarea santa de acomodar ropa y placares.
-Mail mail mail mail mail mail. Con muchas Ms.
-Primeros ojos abiertos por intuición que asusta y el ring del teléfono. Plan de mate, placita 18 hs., hermana y flía.
-------------Sábado-------------------
-Lo difícil es encontrar buenas barras, coincidimos con barmans, parroquianos, mi amiga y yo, en Zanzíbar. Y sí, me gustan los bares con barras donde uno se puede poner a charlar con cualquiera de cualquier cosa y se siente como en casa.
-Traslado a la barra, que arranca con comentarios míos, siempre poco femeninos y poco felices. En algún momento de la noche me surge el Juan Carlos que llevo dentro.
-Ella dijo "toro" y "ciencia ficción" y "sueño madrileño" y "pantalones". Yo dije "enamorada" "nomeimporta" "formalidad".
-"Este barman me decía que yo era muy chiquita, cuando tenía diecinueve años. No sé si se acordará, pero algo le tengo uqe decir"
-"Pensar que en menos de un mes, toda esta humareda ya no va a estar más", pitamos apocalípticamente.
-Mumm Ego
-"No sé si me miraba las tetas o los incaicos", dijo, en referencia a un antropólogo.
-------------Viernes------------------
-Uno se puede encontrar con gente copada, inteligente, etc. y sin embargo no tener onda. Hice lo que tenía que hacer: terminar con algo uqe había empezado y recuperar mi botón.
-No quiero irme, pero me tengo que ir. Quiero verte. No puedo verte. CInta de moebius.
-Me entregué a sus manos, dejé hacer sin chistar, confié ciegamente en su arte. No reparé en el tiempo-largo de mi pelo ni lo vi después, ya muerto en el piso. No era pelo, era tiempo del uqe me desprendía. Y descubrí cuál es la diferencia entre cortarse el pelo y hacerse un corte.
martes, septiembre 12, 2006
Cumpleaños
(Este cuento tiene creo que unos 4 años y es el segundo de tres de cuentos adolescentes)
Ese día era tu cumpleaños. No hacías fiesta, porque además de que estábamos de vacaciones, ustedes ya se estaban yendo a Bahía Blanca; por eso mi mamá me dijo que te fuera a visitar, a hacerte compañía. De regalo te llevé un libro, no me acuerdo cuál.
Toqué el timbre y tu mamá me atendió. Que habías salido a hacer un mandado y ya volvías. Que si quería un vasito de coca y le dije que sí (a mí me encantaba ir a tu casa porque siempre había coca cola, en cambio en la mía, solo se tomaba agua, a menos que fuera cumpleaños). Me dijo que la disculpara pero que ella tenia que seguir haciendo cajas. Así que me quede en la cocina, balanceando las piernas, tomando coca y con un calor impresionante. Me acomodé los tiradores del enterito para que no se me vieran las tiritas del corpiño que se salían de la musculosa. No fuera cuestión que notaras que yo usaba... Ahí llegaste vos. Te sorprendió un poco verme ahí sola. Tu mamá te gritó que yo estaba, pero igual ya estabamos ahí, charlando. Dejaste la leche y el pan y me dijiste que fuéramos a escuchar música en tu pieza.
En tu pieza no había nada más que cajas, tu cama y un grabadorcito trucho que habías comprado con tu primer mensualidad hacia unos años. Todavía funcionaba más o menos bien. Las paredes estaban tristes ya sin tus pósters, y con algunas calcomanías a medio arrancar. Te di el libro ahí mismo.
-Feliz cumple!
Gracias, y nos sentamos en la cama: vos para abrirlo y yo para verte la cara. Te digo que no me acuerdo qué era, pero si me acuerdo que te había gustado... Pusiste un cassette de Nirvana y charlamos como siempre
-Me dijo Diana que gusta de vos...
Y te pusiste colorado... Y yo entre predespechada y queriendo sacarte la ficha. Nos quedamos tirados en la cama. Te hiciste el que no te importaba. Supongo que habrás sacado cálculos para ver cuántos días te quedaban. Me dijiste que por qué no íbamos con Diana al shopping el miércoles. El miércoles tengo que ir al dentista, mentí. En eso, apareció tu mama y nos levantamos como si nos hubieran descubierto.
-Te quedas a comer?
-No, gracias. Tengo que volver a las seis.
-Pero después te acompañamos hasta tu casa. Si querés yo hablo con tu mamá...
-No gracias-, mi mamá me dijo que Marta debía estar ocupada con todo el trajín, así que me quedara un ratito, nomás. Que no fuera molesta. Que fuera, le diera el regalito y a las seis estuviera en casa.
Cinco y media, y un calor horrible. Nosotros volvimos a tirarnos en la cama para ver las moscas volar sobre nuestros ojos. La ventana estaba abierta de par en par. Terminó el cassette y te levantaste a darlo vuelta. Cuando venias te me quedaste mirando un ratito. Creo que me viste el bretel del corpiño. Yo me puse colorada y me levanté (un poco haciéndome la ofendida).
-Me voy!
Vos, mudo, sin decir palabra. O lo que es peor. Hablando del colegio, de las maestras, de la escuela que te contaron de Bahía Blanca, de qué nota te sacaste en Sociales, de que tu mamá dijo que cuando hubiera un findesemana largo, seguro que iban a venir para capital, así que nos íbamos a ver seguido (bah! Vos y los “chicos del cole”). A mí me agarró un dolor que no me acordaba, desde que me ponía a llorar cuando era más chica, cuando mi mamá se iba a trabajar y yo no quería. Cada vez que se iba a la oficina, decía, yo hacia un escándalo que le costaba un perú irse. También decía que yo era caprichosa y bastante loquita. Y vos seguías hablando. Yo no te escuchaba, estaba pensando en todo esto.
Así que abriste la puerta, yo me perfilé hacia la calle, me agradeciste el libro (que aun no me acuerdo de qué era), y mientras me agradecías, no me importó que estuviéramos en la calle a plena luz del día (y con este calor...), ni me importo que Diana fuera mi mejor amiga (al fin y al cabo, nosotros nos conocíamos desde el jardín) ni me acorde de Bahía Blanca. Algo de eso que mi mamá llamaba locura (y que después con el tiempo se fue confirmando), me salto por los labios en un beso de pares mariposas de verano.
Y así, totalmente sorprendido, con una expresión graciosa en la cara y sin saber que hacer, te dejé para siempre y salí corriendo para casa mientras sonaban las campanas de las seis.
Ese día era tu cumpleaños. No hacías fiesta, porque además de que estábamos de vacaciones, ustedes ya se estaban yendo a Bahía Blanca; por eso mi mamá me dijo que te fuera a visitar, a hacerte compañía. De regalo te llevé un libro, no me acuerdo cuál.
Toqué el timbre y tu mamá me atendió. Que habías salido a hacer un mandado y ya volvías. Que si quería un vasito de coca y le dije que sí (a mí me encantaba ir a tu casa porque siempre había coca cola, en cambio en la mía, solo se tomaba agua, a menos que fuera cumpleaños). Me dijo que la disculpara pero que ella tenia que seguir haciendo cajas. Así que me quede en la cocina, balanceando las piernas, tomando coca y con un calor impresionante. Me acomodé los tiradores del enterito para que no se me vieran las tiritas del corpiño que se salían de la musculosa. No fuera cuestión que notaras que yo usaba... Ahí llegaste vos. Te sorprendió un poco verme ahí sola. Tu mamá te gritó que yo estaba, pero igual ya estabamos ahí, charlando. Dejaste la leche y el pan y me dijiste que fuéramos a escuchar música en tu pieza.
En tu pieza no había nada más que cajas, tu cama y un grabadorcito trucho que habías comprado con tu primer mensualidad hacia unos años. Todavía funcionaba más o menos bien. Las paredes estaban tristes ya sin tus pósters, y con algunas calcomanías a medio arrancar. Te di el libro ahí mismo.
-Feliz cumple!
Gracias, y nos sentamos en la cama: vos para abrirlo y yo para verte la cara. Te digo que no me acuerdo qué era, pero si me acuerdo que te había gustado... Pusiste un cassette de Nirvana y charlamos como siempre
-Me dijo Diana que gusta de vos...
Y te pusiste colorado... Y yo entre predespechada y queriendo sacarte la ficha. Nos quedamos tirados en la cama. Te hiciste el que no te importaba. Supongo que habrás sacado cálculos para ver cuántos días te quedaban. Me dijiste que por qué no íbamos con Diana al shopping el miércoles. El miércoles tengo que ir al dentista, mentí. En eso, apareció tu mama y nos levantamos como si nos hubieran descubierto.
-Te quedas a comer?
-No, gracias. Tengo que volver a las seis.
-Pero después te acompañamos hasta tu casa. Si querés yo hablo con tu mamá...
-No gracias-, mi mamá me dijo que Marta debía estar ocupada con todo el trajín, así que me quedara un ratito, nomás. Que no fuera molesta. Que fuera, le diera el regalito y a las seis estuviera en casa.
Cinco y media, y un calor horrible. Nosotros volvimos a tirarnos en la cama para ver las moscas volar sobre nuestros ojos. La ventana estaba abierta de par en par. Terminó el cassette y te levantaste a darlo vuelta. Cuando venias te me quedaste mirando un ratito. Creo que me viste el bretel del corpiño. Yo me puse colorada y me levanté (un poco haciéndome la ofendida).
-Me voy!
Vos, mudo, sin decir palabra. O lo que es peor. Hablando del colegio, de las maestras, de la escuela que te contaron de Bahía Blanca, de qué nota te sacaste en Sociales, de que tu mamá dijo que cuando hubiera un findesemana largo, seguro que iban a venir para capital, así que nos íbamos a ver seguido (bah! Vos y los “chicos del cole”). A mí me agarró un dolor que no me acordaba, desde que me ponía a llorar cuando era más chica, cuando mi mamá se iba a trabajar y yo no quería. Cada vez que se iba a la oficina, decía, yo hacia un escándalo que le costaba un perú irse. También decía que yo era caprichosa y bastante loquita. Y vos seguías hablando. Yo no te escuchaba, estaba pensando en todo esto.
Así que abriste la puerta, yo me perfilé hacia la calle, me agradeciste el libro (que aun no me acuerdo de qué era), y mientras me agradecías, no me importó que estuviéramos en la calle a plena luz del día (y con este calor...), ni me importo que Diana fuera mi mejor amiga (al fin y al cabo, nosotros nos conocíamos desde el jardín) ni me acorde de Bahía Blanca. Algo de eso que mi mamá llamaba locura (y que después con el tiempo se fue confirmando), me salto por los labios en un beso de pares mariposas de verano.
Y así, totalmente sorprendido, con una expresión graciosa en la cara y sin saber que hacer, te dejé para siempre y salí corriendo para casa mientras sonaban las campanas de las seis.
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