jueves, noviembre 20, 2008

Abralapalabra: Galimatías

Un Matías francés

domingo, noviembre 09, 2008

Alive!

Èramos botijas. Èramos burbujitas alienadas en el medio del parque, robàndole horas a la jornada completa. Pistas y ruedas. Y el pequeño atisbo de la primera delincuencia juvenil. Habìa sol, habìa crisis y habìa que asegurar los lazos de la amistad efìmera. Tres años es mucho, cuando es un cuarto de tu vida y sin lugar donde hallarse. Ni los juegos, ni la belleza, ni el rock, del cual aùn habìa que pedir permiso para participar. Quedaba la calle, quedaba esperar a que a una le dijeran "Mujercita" y le abrieran una puerta, para poder quedarse a mirar entre vinilos y cassettes. Habìa mucho de negro, de punk, de grunge, de jeanes rotos y camisas a cuadros, de mùsica fuerte que lo ensordece todo. Y la vanguardia que aùn no resulta còmoda. "Quiero ser normal" latìa constantemente y se atrincheraba ante cualquier bifurcaciòn, frente a la que siempre elegìamos el camino de la izquierda.

Mañana de sol

No es que odie a mi vecino.
Pero saber que està del otro lado de la pared demasiado baja -donde mis ojos podrìan pasar sin problemas- un domingo a la mañana de sol y prendas ìntimas, me molesta. Dejando de lado uqe hace tiempo que no vivo aquì y que en realidad fue èl, fueron ellos quienes tomaron posesiòn de mi casa, de mi habitaciòn hacinada, de la mampara del baño, de la cocina al revès y de ese cuarto en lo que acà serìa la escalera, que era la habitaciòn de mi hermano.
Poco tiene que ver que me invitaran a su primer cumpleaños, el niño que casi tenìa mi edad, y yo, con mis once años a cuesta, tuviera que pasar por el desprecio de ver mi casa en manos ajenas, a merced de trogloditas culturales, un probable ex integrande de los servicios y una ama de casa que luego se dejarìa matratar por madre, padre y perro uqe le ladre, para luego echar putas contra el resto cuando se le diera la oportunidad.
Sì, yo me afanè la Cindor.
Habìa ahì una bolsa -nunca habìa habido bolsas en lugares comunes! Nunca se hàbìan mancillado los espacios compartidos- luego de que la invasiòn del espejo en el ascensor apareciò un dìa, luego un portacartas espantosdamente kitsch que luego todos terminaron por utiliza, los moretones a la altura de la cadera, por los frenos de las bicicletas que ellos ponen sistemàticamente en la escalera que da al palier, obviando cualquier regla mìnima de convivencia o seguridad. Entonces, si estaba ahì, en mi casa, en mi edificio, ¿por què no habrìa de llevàrmela?
O cuando el olor a amargo serrano invadìa el edificio a causa de esas flores que ponìan en la terraza -comùn- y que llenaban de pelusas anque bichos mi propia casa, que sì, que tenìa terraza propia. Y sì, tambièn tenìa parrilla. Y por supuesto, era mucho màs grande.
Pero no, no lo odio.
Es sòlo repulsiòn acèrrima que le tengo.

lunes, noviembre 03, 2008

Abralapalabra: Acasusso

Acaso uso
Me saluda con un beso mojado de baba olorosa y se me queda el cachete desagradablemente húmedo con esa fragancia apestosa. Intento que mi corta nariz doble hacia la izquierda, pero no lo consigo. Si me habla, pequeños señuelos de saliva humectan nuestra comunicación, que por mi parte, quiere ser reducida a la más despojada de las cortesías.
Su hálito infecto es el mensajero de su presencia.
Como los taxistas. Los taxistas huelen mal desde sus fauces y su pequeño mundo con ruedas es carne de diván del poettcristal.
No es justo que mi perfume se exilie de mi cuerpo dejándome indefensa ante las marejadas ajenas de olores fétidos.
Y en este momento, tengo recuerdos de cosas que nunca pasaron. Falsas memorias, probablemente, de lo que vendrá.

domingo, noviembre 02, 2008

Lo veo ahí, sentado en la punta de la mesa, leyendo, mientras yo voy y vengo limpiando, ordenando, haciendo y deshaciendo. Es un león cansado, un macho beta que sabe que algunos menesteres están para ser hecho por las féminas que vinieras a caer a su madriguera. A mí me da rabia verlo tan displicente cuando levanta el diario para que yo limpie. Su mujer ya está habituada a ese trato silencioso y gestual, a las pequeñas descalificaciones diarias, a su música que lo copa todo y que invalida cualquier tipo de comunicación posible.

Ella lo tolera, yo no sé cómo.

En cambio, yo aún disfruto dejar todo en su lugar para mi compartir con mi compañero. Como cuando me alcanza el trapo para que para pasarle a la mesa, es la excusa perfecta para acariciarlo fugitivamente. Mañana le tocará a él y yo tendré que planchar o quizá cocinar. De una u otra manera, todo eso es para agasajarlo y corresponderle, en toda su entrega.

jueves, octubre 30, 2008

Culpa

No fue la concreción del sueño en sí, sino sentir el peso, el túc! en la punta del zapato y que luego saliera volando impulsada por el envión de mi pie.
Tanta pero tanta culpa me dio patear una paloma, uqe tras el incidente, le cedí mi taxi a una vieja.

miércoles, octubre 15, 2008

Micromañanacentro

Una zombie de insomnio caminando por la ciudad. Casi tan blanca como el cielo, casi tan gris como la ciudad. Mecida por el saxo de Coltrane, me envuelvo más en la nube de irreales formas, de horarios en desuso.

viernes, octubre 10, 2008


jueves, octubre 09, 2008

C

Qué linda que es la guarda de azulejos de la estación Lavalle, de la línea C.

Oreja Viajera

-Hola, Por qué no me atendiste? …Ah… Te llamaba para saber cómo habías pasado tu primera noche de mujer. Vos sabés que yo te amo, no? (…) Bueno, si no me extrañás lo suficiente para vernos hoy… Sorete! Sos una sorete! …Te amo.


Párpados para las orejas! Párpados para las orejas! No quiero escuchar estas cosas a la mañana temprano!!!

lunes, octubre 06, 2008

Huella perdida

Existen comitivas dedicadas a la búsqueda de golosinas viejas: Tubby 4 fue el emblema de su lucha: la última vez que tvieron noticias de él, fue en octubre de 2005, en un kiosco de Viamonte y Uruguay. Quienes lo vieron, dieron cuenta del efecto afrodisíaco que este chocolate generaba.
En estos momentos, se dedican a buscar el rastro de las mielcitas. Quienes integran este grupo, no han podido dar aún con el producto, pese a su perseverante búsqueda en diversos kioscos de la capital y el conurbano bonaerense. Sin embargo, una testigo habría visto restos de mielcitas por la calle Catamarca, en el barrio de San Cristóbal. Casualmente, detectó un kiosco cerrado a sólo unos metros de los residuos e inquirió a su dueño cuando vio el establecimiento abierto. Al parecer, según dijo el señor, las mielcitas no provendrían de su negocio. La testigo sospecha de un círculo cerrado, una cofradía, que tan sólo permitiría a miembros exclusivos, la degustación de este elixir.No obstante lo cual, continúan elaborando hipótesis que podrían develar el misterio de esta y otras golosinas. Próximamente, nuevas investigaciones rastrearán el paradero del Naranjú, el Bauti, el bocadito Holanda, los chicles Puaj y el maní con chocolate Alpes

domingo, septiembre 28, 2008

Tenía un oscuro rincón donde guardaba cartas, facturas, fotos de los que no podía desprenderse. Un cilindro de rattán con tapa traído de algún viaje a Marruecos o regalado por alguien.
Por momentos, esa caja grande tenía la dimensión del corazón delator. Luego caía en el olvido, como las cosas que llevaba dentro. Abrir esa cesta era un viaje al pasado y a lo que no quiso ser conocido.
Es extraño cómo funciona la negación y el olvido. Había reencuentros, pero rápidamente, los volvía a poner ahí en ese cesto, en ese lugar recóndito de su hogar. Tirarlo, no podía. Sólo le restaba acomodarlo en ese lugar estratégico donde el ojo no ve. Por cómplice o por chicato.
En muy contadas ocasiones, se acercaba como quien enfrenta a un molino, sabiendo la derrota de antemano. Aún así, exponía su cuello a esa olla vegetaloide y se hacía de la propia arma asesina, como encantadora de serpientes amateur. Y rompía una carta o recuperaba una foto que terminaría ajada por el uso y la exposición.
Y cuando pensé que estaba todo dicho, las cosas se movieron.

Pasaron los festejos, tengo uqe reencontrarme y reconocerme.

Then, I´ll be back.

viernes, septiembre 05, 2008

Selvagem

Cuando estoy cansada, estoy más salvaje.
 
Más irascible y más aguda: escucho más, huelo más, veo más.
Pero también más tontona y menos inhibida.
Entre la paz y la guerra hay un límite muy débil.
 
Y mi cara lo dice todo.

martes, septiembre 02, 2008

El horóscopo de La Razón no deja de sorprenderme

domingo, agosto 31, 2008

viernes, agosto 29, 2008

Post N° 1000

"El relox de arena"


¿Qué tienes que contar, relox molesto,
en un soplo de vida desdichada
que se pasa tan presto;
en un camino que es una jornada
breve y estrecha de éste al otro polo,
siendo jornada que es un paso solo?
Que si son mis trabajos y mis penas,
no alcanzaras allá, si capaz vaso
fueses de las arenas,
en donde el alto mar detiene el paso.
Deja pasar las horas sin sentirlas,
que no quiero medirlas,
ni uqe me notifiques de esa suerte
los términos forzosos de la muerte.
No me hagas más guerra,
déjame y nombre de piadosa cobra,
que harto tiempo me sobra
para dormir debajo de la tierra.

Pero si acaso por oficio tienes
el contarme la vida, presto descansarás, que los cuidados
mal condicionados
que alimenta lloroso
el corazón cuitado y lastimoso,
y la llama atrevida
que amor ¡triste de mí!, arde en mis venas
(menos de sangre que de fuego llenas),
no sólo me apresura
la muerte, pero abrévieme el camino;
pues con pie doloroso,
mísero peregrino,
doy cercos a la negra sepultura.
Bien sé que soy aliento fugitivo;
Ya sé, ya temo, ya espero
que he de ser polvo, como tú, si muero;
y que soy vidrio, como tú, si vivo.

(Francisco de Quevedo)


Gracias a todos todos todos los que han pasado por aquí, a quienes estuvieron en más o menos de estos años.
A los lectores viejos, a los nuevos, a los lenguaraces y a los silentes. A los que se compartieron conmigo y me dejaron compartirme.
A los ojos que han recibido todas estas letras.

Feliz cumplepost a Relox!!!! (Mh..., por otros mil posts? Ah, y no voy a hacer fiesta de 1000 posts, porque no soy flogger. Pero hubiera estado bueno)

jueves, agosto 28, 2008

Si alguien te regala un yoghurt Activia... es una forma sutil de decirte "Andá a cagar!"?

Física

Los subtes se dividen entre los puntuales y los impuntuales. Los impuntuales son los que no tienen nada que perder y se arrojan en auténtico desafío de esa ley que dice que "dos cuerpos no pueden ocupar exactamente el mismo espacio". Aparentemente a los impuntuales, les* importa poco y nada la física.
Sí, sí, Sra. No insista. Aunque intente compactarme contra la puerta, así de anchas son mis caderas. Yo le agradezco su preocupación, pero así son.
No, Sra. No tiene que ver con "buena voluntad", es una cuestión de que no cabemos más. Y sí, yo también paso por esto todos los días. Qué bien, Sra. Que Ud. es pequeñita y pudo ubicarse entre mi tobillo derecho y mi codo izquierdo.
Qué bueno! Metrovías podría organizar un torneo de Twister. Seríamos potencia olímpica. Yo me anotaría.
Y qué peor que cuando ya han podido con una, descubrir que aunque la mayoría de la gente ha bajado –en ese ultraje final- en la estación de la combinación –antes de que suba el malón proveniente de la otra línea- me encuentro apretando a la gente de motu proprio, ya como si el aire ejerciera la inercia que me obliga a empujar.


*Pertenezco al grupo de los impuntuales, pero llegado el caso, para qué voy a luchar contra el espacio tiempo si total ya llego tarde.

miércoles, agosto 27, 2008

Flores y bombones (puede uqe esto también lo haya escrito ya)

Cada vez que por la calle veo un Sr. con flores en la mano, creo uqe él piensa que se mandó una cagada por la que él cree que se tiene que disculpar con alguna mujer.
Una Granca.

(Los chocolates, déjenlos acá)

martes, agosto 26, 2008

Sep tiem bre






Es el viento de tormenta que me corre el pelo de la cara y la tibieza que se empieza a sentir: el sol de de la mañana o el vestigio vespertino. Es el mes de la primavera que se acerca impostergable. No puedo dejar para mañana ser septiembre hoy. Viene mi florecimiento, ese año que me viene pisando los talones. Es una trompeta que sobla un aire denso y espeso. Es un mar, uqe no está. Es la tristeza de saberse y de saber. Es la aceptación metafísica. La trascendencia. El brillo del día a día. La opacidad de cada momento (yo no era así).
Y una copa.
Y una canción.

domingo, agosto 24, 2008

Corolario a un dos posts atrás

{Cuánto más tiempo paso en mi casa e irremediablemente oigo las conversaciones de los otros cohabitantes, me doy cuenta de que lavidafamiliar y lavidadepareja están llenas de discusiones, peleas y frustraciones.{


Una vergüenza!!! Lo posteado aquí hasta hace un momento, ya fue publicado aquí mismo, hace tres años...


Soy reiterativa soy reiterativa soy reiterativa. Qué le vamo´ a hacer!!!???

sábado, agosto 23, 2008

Leit motiv (Garantía para Séptima)

Claro... Tiene razón. Lo vemos en la vidriera y nos parece lindo. Después lo tenemos en casa y el osito sólo sirve para acumular mugre.

Y no es eso lo uqe queremos. (aunque... suavecito como alfombra de piel...)

jueves, agosto 21, 2008

Bruja de cabotaje

Se me había pegado una frase: "A rey muerto, rey puesto". No podía sacármela del paladar y así fue cómo me enteré que había renunciado Alberto Fernández. Pero no, no era por eso. Era algo más que no me dejaba pensar.

Por supuesto que a los pocos días, me olvidé.

Ahora todo tiene sentido. El rey ha muerto. Larga vida al rey!
En cambio, ahora el dolor se agarra de la boca del est[omago, pero no lo suficiente como para enviarme al mar de las lágrimas en cualquier momento, en cualquier lugar. Siempre siempre siempre todo pasa en los medios de transporte, en los lugares de transición que no son ni aquí ni allá. En los que -supongo- yo no soy esta ni soy aquella. Una melodía, una iglesia con escalinatas en una esquina, una declaración de amor a la que no pude corresponder (qué turra la forma en la que el "todo vuelve" llega... Los dioses... el humor negro... ya se ha dicho...), un gesto ya visto antes, adrián otero, una faringitis que me déja vu lnerable, una inestabilidad física, laboral, emocional, afectiva. Cualquiera puede ser el disparador.
Y ahí empieza a doler. Despacio, no sea cosa que... Es increíble cómo el dolor y la tristeza se manifiestan físicamente.
Y después se pasa, queda latente. Porque la teoría dice que no vale la pena, que no hay enojo ni dolor ni lástima que merezca. Incluso cuando me pregunto cuánto fue irreal y cuánto fue verdad. Y si lo uqe no fue, habría sido tan bueno. (Ser tratada como un perro sarnoso y desconocido... no está bueno). Y aunque asuma que todo (excepto esto último) fue elegido. A tientas y con un lazarillo ciego.
Y sin embargo el muy turro se agazapa ahí como si fuera consistente, como si se tratara de algo más que pura ausencia, vacío.
Entre María Jiménez y María Jiménez, la radio pitonisa del bondi, adivina y promete "todo vuelve a mí una vez más... te aliviará una vez más".

Bueno, basta.

domingo, agosto 17, 2008

Otra vez, domingo.

Y los domingos son míos. O nuestros, cuando decidimos con Pajarita exponer nuesta integridad física en pos de nuestra sibaritez de diarios y charla semanal, bruncheando en el bar de nuestro pintorescamente peligroso barrio. (La semana pasada estuvimos a punto de perecer en manos de un potencial sicario, al cual le facilitamos las coordenadas exactas para cometer su siguiente trabajo).
Pero el domingo está hecho a mi imagen y semejanza. Es el día en donde pierde el sentido el corpiño y otras formalidades. Hay disfraces, hay licencias y permiso para la portación de anteojos raros o no tener desodorante.
Tiene que haber café con leche, tiene que haber diario, tiene que haber última página de la revista C a manos de Carolina Balducci, o como fuere que se llame en realidad.
Hay también amanecer con "Lo pasado, pensado", oído con mayor o menor vigilia. Y luego, por supuesto el "Pronto, chi parla?", esa costumbre adquirida vaya a saber uno por qué, si yo toda la vida renegué del idioma italiano y en los últimos tiempos, Gino Renni me resignificó (Y Giancarlo Gianinni, claro está).
Quizá haya siesta. Y más que seguro, trabajo. El segundo trabajo. Aquél que -como me sucedía con algunas materias de la facultad- adoro, me llena de orgullo, pero me cuesta un domingo y la mitad de otro llevar a cabo. Entonces el domingo es siempre trasnochado.
El domingo es la apoteosis de la soledad. Es llevar a cabo todos los rituales que elijo, como desarrollar la habilidad de transportar los petates del desayuno en un solo viaje, sosteniendo -además de taza y plato- frascos de mermelada.
El domingo se me escapa entre los dedos con la suavidad de la arena, con el placer de enterrar la mano en la arena seca mientras escucho cómo rompen las olas, cualquier día de vacaciones.

domingo, agosto 03, 2008

Bailás?

boomp3.com
El lunes, es iraní.
El martes, español.
El miércoles, checo.
El jueves, holandés.
El viermes, brasileño.
El sábado, francés.
El domingo, sin lugar a dudas, es el día italiano por antonomasia.
A Estevez le gusta dormir la siesta en casa ajena. No hay cosa que adore más que la inviten a comer algún sábado o domingo. Entonces, después de comer, del postre y el café, ella pide permiso, pregunta si se puede tirar un ratito (media hora, no mucho más). Generalmente la gente acepta el pedido. Si fue invitada a comer, no deberían tener mucho problema. Estevez se deja conducir hacia los aposentos de la casa y una vez que la dejan sola, comienza su festín. Se sienta sobre la cama anfitriona -no importa que sea en la habitación de huéspedes-, la prueba, evalúa la resistencia del colchón, verifica si no hay partes hundidas o declives.
Las almohadas requieren su especial atención. No sólo las hay bajitas o pomposas. Las hay duras o blanditas, perfumadas u olorosas, irregulares o consecuentes, de guata, de fibra de vidrio, de gomaespuma; de plumas, por suerte, nunca le tocó.
Pero el súmum es cometer la osadía completa e invernal de abrir la cama, de sentir las sábanas, el roce de la tela, el peso de las frazadas. Estevez conquista el terreno de sábanas lisas y acomodadas y les va dando su forma. Y nada de quedarse hecha un bollito cerca de la almohada. Cuando lo hace, lo hace bien: se estira hasta el horizonte, en donde los tejidos, la cama y el colchón se unen. Testea la calidad midiendo la temperatura que alcanzan sus pies en los primeros cinco minutos; se fija en cuán tirantes están las cobijas, prueba cómo es dormir con la cabeza tapada. Los olores, los sonidos, el espacio, la cantidad de luz. Generalmente, imagina si esa cama se usa todas las noches o forma parte del mobiliario virgen de las casa: esos espacios que no se transitan, que están ahí sólo para ser vistos. Imagina también quién duerme ahí y se deja acomodar con los gestos y posiciones del dueño original.
Estevez es una especialista de la siesta. Le encanta ser salteadora de camas.

miércoles, julio 30, 2008

Expiatorio

Lo quemó con el cigarrillo. No fue a propósito, pero el marido de su amiga le quemó el dedo con el cigarrillo. No fue porque su mujer y él se hubieran reído toda la noche, mientras el marido departía con el resto de la gente. Tampoco fue porque mientras se reían, se hacían propuestas indecentes en franco clima de camaradería, no. Ni siquiera la razón fue que cuando el marido contaba detalles íntimos, él ya los sabía. Fue un mero accidente. No se podía fumar, alguien empujó, el cigarro estaba prendido y le dejó una ampolla que le dura hasta el día de hoy.


martes, julio 29, 2008

Tradición


En la casa de mi abuela, en Italia, había un chiquero con glorieta, para que los cerdos tomaran el sol. Por la mañana les abrían la puerta para que anduvieran a su antojo y los alimentaban durante un año con verduras, frutas (menos cerezas) y mezclas de harinas. Les daban de comer todo el día, hasta que los  bichos se arrastraban hasta el comedero..

El primer día de Carnaval mataban a uno de esos animales y hacían comidas para toda la semana.  Y el postre. Mi abuela cuenta que gritaban, gritaban..

 

Postre de sangre.

 

Hay que tener mucho cuidado con la preparación de este dulce. Es necesario matar el cerdo cortándole el cuello y luego colgarlo para que la sangre drene.  El recipiente que reciba la sangre debe estar muy limpio y bien seco. Se recomienda utilizar una olla grande. Por otro lado, hay uqe evitar que se coagule, moviendo el cuchillo en el cogote del animal y revolviendo en la olla para que se mantenga líquida.

Una vez obtenido todo el líquido del porcino, se pone a hervir a baño maría, se le agrega azúcar, chocolate y nueces.

Se lo deja en el fuego -revolviendo constantemente- hasta que tomaba la consistencia de mermelada.

Exquisito!

 

Cuando mi abuela le contó a mi abuelo, a él le dio mucho asco. Pero poco después de casados, mi bisabuela lo preparó. Y el abuelo lo probó. Y le encantó.

 

sábado, julio 26, 2008

Déjeuner du matin

Il a mis le café
Dans la tasse
Il a mis le lait
Dans la tasse de café
Il a mis le sucre
Dans le café au lait
Et il a reposé la tasse
Sans me parler
Il a allumé
Une cigarette
Il a fait des ronds
Avec la fumee
Il a mis les cendres
Dans le cendrier
Sans me parler
Sans me regarder
Il s'est levé
Il a mis
Son chapeau sur sa tête
Il a mis
Son manteau de pluie
Parce qu'il pleuvait
Et il est parti
Sous la pluie
Sans une parole
Sans me regarder
Et moi j'ai pris
Ma tête dans ma main
Et j'ai pleuré.

lunes, julio 21, 2008

Soleá por bulería

Ese gitano es pa´ mi
Ay una escalera de vidrio
Por donde sube la pena
Por donde baja el alivio

domingo, julio 20, 2008

-Uy! Mirá los cosos esos! Están trabajando a full. Como hasta las diez de la noche, están.

El tipo no podía sacar los ojos del supermercado chino y el semáforo ya estaba en verde. Me impacienté y contesté por inercia. Ese hombre olía mal. No logré determinar a qué. Un olor a feo proveniente de su boca, eso era seguro. Hasta que por fin salí eyectada del taxi, en cuanto divisé la puerta de mi hogar, dulce hogar.
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La mina está en la esquina, con tres valijas a su alrededor. El tipo la mira y presiente un viaje a Ezeiza. Le hace luces y se acerca. Ella se ve claramente alterada. Le hace señas al tipo para que le abra el baúl. El taxista baja del auto y se dispone a cargarlo. Una vez finalizada esa tarea, le abre la puerta a la mujer para que se suba. Ella saca un papelito y se lo da. Tiene una dirección.
-Van acá. Déjelas en la puerta si quiere. Es más, por qué mejor no se las lleva con Ud? Tome.
La mujer le da un billete generoso. El tipo no entiende mucho, pero Julio Argentino es seductor. Se lo lleva con él, así como el cargamento y sale raudo a cumplir con su misión.

sábado, julio 19, 2008

Crónica de una siesta

Tenía hasta las 19,10 para dormir. Y logré pegar los ojos a las 17,40. Ponele que entre el fr[io y el acurrucamiento, estuve un poquito más.

18,13 hs: Evanescence llega al país exclusivamente para expulsarme violentamente de la siesta. Trato de concentrarme fuerte fuerte en el sueño. Siento el frío todavía en los pies. Hay luz afuera. Yo, babeo la almohada. Checkeo y no, ya no me duele la garganta. Me aferro con uñas y dientes a lo que me queda de onírico. Intento ignorar la banda sonora. El corazón me late muy rápido. Quince minutos después, logro dormirme. Entre sueños logro determinar que eventualmente bajaron la música. Qué afortunada soy!

18,20: identifico una canción de Casi Ángeles. No lo suficientemente fuerte como para que merezca mi desvelo.

18,38 hs: Evanescence y su hitazo otra vez sonando cerca de mi tímpano. Sobresalto, corazón veloz. Que esa canción no la habían tocado ya? Ah, no, claro. Ahora tienen una invitada especial. La vecina que lo puso!!! Pero qué amor! Oh! Y vuelve a sonar la canción de Casi Ángeles pero en karaoke! Y ahora es Gilda! Qué maravilloso! Todos los grandes éxitos cantados por una digna hija de alguien que escucha Emmanuel. Los genes caminan, dice la abuela. Noto que he continuado babeando la almohada y que me da frío. No puedo respirar por la nariz. Mi sentido kitsch de la vida, continúa dormido, así uqe mi locura primigenia quiere adelantarse. “Bravo” como si fuera la mismísima María Callas y aplaudirla desde el balcón. Pero no puedo. Hace frío y yo estoy en remera. Pendeja desubicada. Y yo que en cualquier momento puedo estar loca. Si me animara… Imposible volver a los brazos de Morfeo. Ya… Ya entiendo por qué casi nunca estoy en casa. Haría cualquier barbaridad, pero…. Me preocupa la otra gente del edificio que nunca participa de nada.

19 hs: mi agendateléfono suena para avisarme lo uqe tengo que hacer a las ocho.

19, 07: me entrego mejor al regazo de Milagritos.

19,10: suena el despertadorteléfono. Pongo –a modo de dulce venganza- a Vinicius al mango.

Al final soy más buena que el pan con manteca.

No me quedan dudas

Si te cruzo, te recago a trompadas.


Te lo tenés tan merecido, que ni siquiera es necesario que me detenga un instante para explicarte por qué.



El Instituto Nacional de Salud para la Srta. K., agradece su lectura y difusión

domingo, julio 13, 2008

Admiro profundamente a la gente que sí se puede cuidar.

jueves, julio 10, 2008

Tres maneras de decir mi nombre

epicúreo,
(Del lat. epicurĕus).
3. adj. Entregado a los placeres.

hedonista.
3. adj. Que procura el placer.

sibarita.
lat. Sybarīta, y este del gr. συβαρίτης, de Σύβαρις, Síbaris, ciudad del golfo de Tarento, en Italia, célebre por la riqueza y el refinamiento de sus habitantes).
1. adj. Dicho de una persona: Que se trata con mucho regalo y refinamiento.

miércoles, julio 09, 2008

Perversión

Las letras me apasionan.
Los números me calientan.

Ñata

Me encantan los perfumes. Puedo pasarme horas en los supermercados oliendo los desodorantes y perfumes.
Donde trabajo ahora (como podrán haber leído antes) los perfumes están a la orden del día. Hasta la zona misma es más perfumada. Por eso me gusta subirme a un colectivo, alzar la nariz como un conejito olisqueando la hierba, moviendo las aletas y concentrar el mayor esfuerzo de todos mis sentidos en desarmar el espectro de olores y poder identificar la procedencia, asociarlos con momentos, con colores, con sueños.

Lucky strike

Estamos Azul (mi laptop) y yo en casa. Y esta es la primera vez que alguna red se pone disponible. Es decir uqe por este momento, habemus internetae.
Lo cual no es poco.
Mis pequeños placeres, pequeños proyectos, grandes ansiedades, fetiches y alienaciones de mercado: la casa propia, la compu, los zapatitos de princesa, las botitas lindas (que publicaría acá mismo, si mi hermana me devolviera el cable de la cámara!), el cajón, el año de independencia (casi), el año que pasó desde el nueve de julio (qué hiciste vos el nueve de julio del año pasado?), los chicaneos cotidianos a aquel ¿fiel? lector que son más costumbre o dramatismo inherente que hasta a mí me cansan, y sin embargo las heridas que siguen abiertas, por más que sé que a su tiempo se están cerrando; mis devaneos umbilicales que me cansan y me aburren, mis aspiraciones, mis proyectos de los que no termino de hacerme cargo, los roundups que no puedo dejar de evitar (en realidad, usualmente es así: los evito todo el tiempo subida al carrito de la montaña rusa, sin cinturón de seguridad), como las cosas uqe se vienen cerrando desde hace unos meses, el futuro uqe ya llegó (qué buena frase de tres tiempos a la vez!) y al que no quiero ver, con todos sus pros y sus contras. Lo grande que estoy, lo chica que soy aún (atún). El orden, el desorden, el cansancio constante, la felicidad completa y la incompleta, el eterno enamoramiento de la vida y la carencia de mimos reales, de contención. Y en el medio yo, que a esta altura no tengo la menor idea de lo uqe vendría a ser, a hacer, como si en mi rol sólo me dispusiera a atender cuestiones mínimas y cotidianas, porque todo el resto, todo lo grande, todo lo macro se va a ir acomodando, se está acomodando más allá de la posibilidad de tocar que tienen mis dedos.

Volveré y seré algunas.

lunes, julio 07, 2008

Odio los pelos que aparecen sin razón aparente.

Sin sentido, sin lugar original de donde provienen. Quizá como odio a las cucarachas y otras cosas así, que aparecen desfachatadas aunque no sean deseadas. Como esos pelos que aparecen después de meses de que el dueño original se haya ido. Están ahí como para restregarme en la cara el pasado, los fracasos, los engaños. Qué hacés vos, pelo ahí! Cómo fue que llegaste hasta ahí? Como esta mañana, también, que apareció un pelo largo y oscuro de vaya a saber qué chico o chica que se anduvo metiendo con mis cosas o se me pegó vaya a saber de qué manera. Como la cucaracha de anoche, enorme y justo frente a la puerta de salida, como queriéndose poner en mi camino en un momento que decidió echarse de espaldas a tomar el sol o la fresca.  El Sr. Signo tiene razón. Lo peor es que son irrespetuosas. Si yo no tuviera que verlas y fuesen las dueñas del edificio cuando duermo, o de mi cocina, estaría bien, podríamos convivir en paz. "Qué mierda hacés acá, hija de puta! Si yo no te quiero acá!", le grité indignada a una mientras entre casi sollozos y una adrenalina letal, le rociaba medio tarro de insecticida.

Por suerte, cuando volví anoche, ya un escuadrón de hormigas se había encargado de retirar el cadáver hacia un punto menos notorio del pasillo, Más cercano a su guarida, supongo.

Me imagino a las hormigas obreras gritando "Tiren! Tiren" como hacían en Los Pitufos (que recreaban el trabajo perfecto donde cada uno tiene su rol y no lo cuestiona). Todo bien con las hormigas. Aunque la marabunta tampoco me hace feliz. Todo lo uqe venga de a muchos, me da miedo. Las hormigas, los bichos, los pekineses, las personas.

Igual, buena onda con las hormigas. Como con las lagartijas.



 

domingo, julio 06, 2008

Parece uqe mis botitas fetiche saben bailar.

Abrieron la caja y me ofrecieron bombones. Por supuesto, yo elegì el màs rico: el que venìa relleno de pelotudez.

sábado, julio 05, 2008

Còmo hago para -despuès de cinco dìas de padecer computadoras- quedarme con ganas de sentarme frente a la pantalla.

miércoles, julio 02, 2008

Más de lo mismo

Se trata de un espacio perverso, supongo uqe panóptico, maleable y a la vez rígido, que me hace stranger in Strangeland

Modus Operandi

-Ojo que tal es jodidx.

 

Para mí, que alguien sea jodido es que se parezca a Fred, allá lejos y hace tiempo, en uno de los tantos ciclo en uqe nos odiamos, y como había uqe pilotearla, sólo podíamos jugar al truco. Y él lo hacía a cara de perro. Y cada envido no mostrado, cada flor, cada carta que no seguía el circuito que él y su odio adolescente tenían preestablecido, era razón suficiente para ponerme en falta.

Ahora bien. Es simple, entonces,  tratar con esta gente. Sólo basta saber cuál es su circuito caprichoso y quebrar la cintura.

Sin embargo. Yo sigo eligiendo la inocencia (en realidad, es la inocencia que me elige a mí) y sigo  transitando con intersticios a cuestionar.



Imán de lo extraño

Soy imán de los extraño. Y la extrañeza sucede –casi siempre- en los transportes públicos. Creo uqe hace muuuuuuuuucho ya escribí sobre aquella mujer y su hija. Sobre las cosas que me dijo. "No te conozco, pero sé quién sos". Y luego, el señor que parecía Jean Paul Belmondo, guapísimo piloto de avión casi de la tercera edad.

Ahora son los taxis. Al margen de que me he quedado una hora después de haber llegado a mi destino, charlando con un tachero, anoche, después de haber bajado tres mil revoluciones, tras haber cambiado la sintonía, el taxista posterior me sacó la(s) ficha(s). Es cierto, soy muy transparente. Y probablemente, con un poco de habilidad analítica, soy fácilmente legible.

-Que estoy sola porque quiero

-Que soy muy inteligente y que me aburre la rutina diaria (por eso necesito sorprenderme a diario)

-Que la inteligencia y la ansiedad entran en tensión, que esa tensión desgasta y resta energía para otras cosas.

-Que siempre hago lo mismo y ya debería haberme dado cuenta de uqe por ese camino no iba la cosa.

-Que tengo dos trabajos.

-Que tengo uqe aflojar con ser tan estructurada.

-Que mi nombre tiene seis letras.

(La revelación más relevante fue –por supuesto- la última de la lista, que es una selección de otras cosas que casi no recuerdo. Como siempre que me pasan estas cosas).


martes, julio 01, 2008

Y bueno, yo le digo. En su situación me gustaría que me avisaran. Que sea como tenga que ser.
Me saqué primero un auricular y tomé aire. Luego impulso para desafiar los vaivenes del autobús y acercarme a la Sra. Paquetona, que se veía tan guapa! Tan compuesta! Tan dressed up!
Momento!!!
Y si en vez de -simplemente- quitarse el exceso de maquillaje en toooodos los dientes, se siente incómoda e inhibida y prefiere pasar por la coloratura dental pero no por, jamás de los jamases por el restregamiento de dientes en público? Y con el sólo hecho de alertarla le arruino el momento porque presa de la vergüenza, la viejita huye despavorida y torpe hacia la salida y desciende veloz del automotor, sin mirar hacia atrás, sin esperar a que la máquina se detenga totalmente, entonces sufre un accidente mortal...?
Y si mencionarle el percance sea la fuente de su infelicidad, que haga que la sonrisa colorida (por dentro y por fuera) desaparezca?
Y si me dice que no es asunto mío, que por qué me meto?
Y si me agradece de corazón ya con una sonrisa blanca?
En fin.
Quién soy yo para arruinarle el momento a la Sra?
Además, hasta acá llegó mi viaje.

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