miércoles, enero 07, 2009

-Ay, señora! Tiene un bicho!-, me abalancé sandalia en mano sobre la mujer que iba en dirección contraria a mí, cruzando Corrientes. Sandaliazo tras sandaliazo la obligué a retroceder y el bicho resistía agarrándose con uñas y dientes del cuello de la tipa; se negaba a caer al piso de la vereda sana y salva para recibir el golpe final, aquel lunar oscuro y grande que tenía en el cuello esa mujer.

1 comentario:

  1. Ay! Horriiiiiiiiiiiiiible..... y después te pica todo, viste? Necesitás ducha ur gen te!

    Beso y feliz año Kairela!

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